Capítulo 12
Al amanecer, el primer camión cisterna de la ciudad pasó por debajo del edificio de apartamentos, reproduciendo una canción que Aitana adoraba: "Despedirse es ser un extraño". Un rayo de luz matutina se coló por la habitación, haciendo ondear las cortinas.

Damián ya no estaba a su lado.

La noche anterior, no la había forzado. Solo la había besado muchas veces durante sus momentos de vigilia... Parecía como si hubiera estado conteniendo algo por mucho tiempo. Entre esos besos nebulosos, Aitana creyó escuchar a Damián decir: —Aitana, empecemos de nuevo.

Empezar de nuevo...

Esa frase de Damián era tremendamente tentadora para Aitana. Pero los sufrimientos pasados la habían asustado. Aquella noche en Las Orquídeas, cuando Damián parecía una tormenta a punto de estallar, también la había aterrorizado. Temía que todo fuera solo un sueño más.

Después de eso, Damián vino durante tres o cuatro días seguidos. Nada especial, solo llegaba en la profunda noche, cenaba un plato de fideos, la abrazab
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