[AREN]Tres días después: 24 de agostoEl tiempo puede llegar a ser un gran aliado o tu peor enemigo según la ocasión. Bajo mi perspectiva, en estos momentos se está convirtiendo en mi mayor enemigo. La palabra esperar me está cansando y ya no sé qué hacer para no perder la poca paciencia que me queda. Se supone que hoy debería tener noticias de lo que está pasando con el plan, o si al menos han podido conseguir una mínima prueba que nos ayude a terminar con esta pesadilla. No paro de observar la pantalla del celular, parezco un desesperado, y por más que ella trate de distraerme con sus besos o abrazos, mi mente siempre vuelve al mismo lugar.—No vas a llamarlo por telepatía —me susurra al oído mientras que me abraza desde atrás.—Se supone que ya debería haber llamado —me quejo.Sus labios besan mi cuello dulcemente tratando de distraerme, pero ni siquiera eso me hace olvidar de todo esto.—Eres demasiado intenso cuando quieres —se burla haciéndome reír.—Ya sabes… —murmuro con un
[AREN]Haizea y yo hemos conversado mucho acerca de lo que nos espera basado en lo que Miguel me ha informado. Hay muchos asuntos que hemos puesto sobre la mesa, entre ellas la salud de nuestro bebé y basándonos en lo que es mejor para nosotros, decidimos viajar por separado. Sé perfectamente que la prensa estará esperando para atacar tal y como si yo fuese su presa y es exactamente eso lo que le quiero evitar a ella.Hemos cuidado mucho su salud y la del bebé después de aquel episodio y no pienso echarlo a perder ahora que las cosas se están solucionando. La veo preparar su equipaje y me da tristeza que tengamos que tomar rumbos diferentes en un momento como este.—¿Necesitas ayuda con algo? —pregunto preocupado y niega con la cabeza.—Todo esta bajo control —asegura y voltea para verme mientras esboza una perfecta sonrisa.—No sabes cuanto siento que debamos irnos de esta manera —digo acercándome a ella para abrazarla por la espalda.—No quiero que te preocupes por todo esto. Esta p
[AREN]Al día siguiente: 25 de agostoSe supone que debería de estar feliz por estar de regreso en casa, pero la realidad es que no es así, siento que me falta la mitad de mi vida. Es extraño porque jamás en mi vida me había sentido tan vacío como en este momento, bueno, si… tal vez cuando ella me pidió el divorcio. El avión finalmente aterriza en pista y comprendo todo lo que me espera cuando la seguridad es más de lo habitual. —Señor Danek, en breve podrá salir del avión —anuncia una de las auxiliares de vuelo.—Muchas gracias, ¿puedes comunicarte con mi chofer para que esté listo para irnos, por favor? —le pido y ella amablemente asiente.—Claro que sí, me asegurare de que todo esté listo —confirma amable.[…]La pista de avión privada tiene sus ventajas en cuanto a comodidad, pero también es más sencillo si la prensa esta al acecho de tu llegada. Los periodistas con sus grandes cámaras y flashes están al pendiente de cada movimiento que hago, pero sobre todo de cuando me subo al
[AREN]Estoy abatido por el cambio de hora, pero en estos momentos no hay cansancio que valga, quiero y necesito terminar con toda esta pesadilla lo antes posible. Entro al edificio donde me ha citado Miguel y al llegar a la recepción no hace falta ni siquiera que me presente cuando la mujer me indica el piso y número de oficina a la que debo ir.Me siento extraño, el lugar está lleno de gente que va y viene de diferentes áreas y parecieran conocerme ante la forma en que me observan. En el fondo trato de que esto no me afecte, y es que supongo que después de todo el revuelo que se formó, esto será un poco más común.—Aren, bienvenido —escucho de repente y al voltear veo a Miguel.—Hola, justamente estaba buscando la oficina que me dijeron —comento.—Siempre le dicen que vayan ahí, pero yo nunca estoy en esa oficina, ven por aquí por favor —me pide con ese humor tan particular que lo caracteriza.—Si tú lo dices… —pronuncio siguiendo sus pasos.Me llama la atención que volvamos a subir
Regresar a la empresa después de que ella me dejara plantado en el altar, se ha convertido en toda una pesadilla. Los empleados no dejan de murmurar a mi paso, y las miradas repletas de lastima se han convertido en algo común. “El perdedor”, esas son las dos palabras que me persiguen desde hace un mes, pero ¿qué más se puede esperar cuando la boda estaba catalogada como la boda del año? 500 invitados, la iglesia más grande e importante de Miami, y por supuesto el servicio de planeación de bodas más costoso de todos.No hago más que entrar mi oficina, y cerrar la puerta de un portazo para luego comenzar a quitar los portarretratos que enmarcan nuestras fotos juntos al igual que los regalos que ella me dio y yo, con mucho amor atesoraba en esta oficina.—No puedo creer lo que me has hecho —le hablo a su foto y sin más rodeos, tiro todo al cesto de basura.Una vez que hago mi intento por acabar con el pasado, me siento en mi silla y observo todos los papeles y periódicos que se han acumu
Haizea y yo estamos sentados frente a frente alrededor de una de las mesas más alejadas de todas, una que esta de manera paralela a los enormes cristales de este lugar. La vista de la bahía y los rascacielos nos hace compañía, y la luz del sol hace que sus ojos azules cambien a una tonalidad parecida a la que lo hacen los ojos de los siberianos.—Usted dirá, ¿de qué negocios quiere hablarme? —cuestiono rompiendo finalmente el silencio que se hizo presente entre los dos.Ella termina de beber un sorbo de la copa de vino que recogimos de camino aquí, y la apoya sobre la mesa.—¿Sabe realmente quien soy yo? ¿a qué me dedico? ¿o es que solo ha escuchado lo que todos dicen de mí? —pregunta con autoridad y su carácter me agrada.—¿Y qué es lo que dice la gente de usted? —rebato con interés.—Que soy una joven ilusa que tiene la intención de meterse en un mundo que no encajo, que solo busco una fortuna para que la gente me tome en serio —señala haciéndome sonreír ampliamente.—¿Y no es eso l
Al día siguiente: 8 de junio—Revisa ese reporte de venta antes de enviarlo a contaduría, necesitamos que los números estén correctos —le pido a Francisco, y él asiente.—Por supuesto señor Danek —responde sin dudar y luego se da media vuelta para salir de mi oficina y apenas lo hace se encuentra con Inés.Ella sonríe al verlo, y luego pasa a mi oficina.—Señor Danek, la señorita Haizea Alarcón está en la recepción y quiere hablar con usted —me informa y miro la hora.«Eso fue rápido» Pienso y trato de no sonreír.—Hazla pasar, y por favor tráenos dos cafés —le pido amablemente.—Por supuesto —rebate y sin más, ella se retira mientras que yo acomodo la corbata color negra que llevo puesta.«Bueno, llego la hora de hacer el trato más importante que he hecho jamás» En solo cuestión de minutos alguien llama a mi puerta e inmediatamente voy a abrir para encontrarme con su aproximadamente metro setenta de altura vistiendo un vestido azul que hace juego con sus ojos.—Señorita Alarcón, bie
Cuatro días después: 12 de junioNunca se me paso por la mente hacer algo semejante, pero aquí estoy esperando por ella en la recepción de la corte para casarnos y comenzar este teatro. Lucas y Alex, dos de mis mejores amigos, y en este caso testigos de mi boda, me miran como tratando de entender lo que ocurre.—¿De verdad te casaras? —inquiere Lucas y asiento.—Ya sabes como son las cosas —me limito a decir cuando de pronto la puerta principal se abre y allí aparece ella luciendo un vestido corto color blanco que dibuja su figura de una manera bastante tentadora.—Perdón por la demora —se disculpa caminando hacia mi—. ¿Empezamos con esto? —inquiere y sonrió.—Hola, ¿no? —respondo sarcástico.—Hola Aren, ¿Cómo estás? ¿estas listo para casarte? —contesta haciéndome reír.—Muy bien gracias, y sí, estoy listo para atar mi vida a la tuya —hablo y sonríe.—Solo por un año —susurra y mira a nuestro alrededor cruzándose con la expectante mirada de Lucas y Alex—. ¿Los testigos? —averigua y de