Lucía
Este es mi quinto día en este lugar, el doctor dice que tanto el bebé como yo hemos mejorado a ritmos agigantados y nada me puede poner más feliz, puesto que ya quiero volver a casa, quiero relajarme en nuestro hogar y volver a tener mi propia independencia donde pueda caminar y pasear por el jardín, puedo sentir el césped en mis pies, es algo que añoro y espero pronto recuperarlo.
Los padres de David han venido a visitarme al igual que Pía, quien no deja de abrazarme cada vez que tiene la oportunidad, la verdad es que me siento muy feliz de volver a verlos a todos, es simplemente un hermoso reencuentro.
Estos momentos me han llevado a recordar a mi madre y a mi hermana, desearía que ellas fueran participe de esta convivencia también, poderlas abrazar
ÉlPor fin han autorizado el alta de Lucía, en este momento vamos de camino a casa, la nueva casa. He hecho un par de adaptaciones en el terreno donde se encontraba la casa de mis padres. Se ha diseñado un fuerte rodeado por paredes altas, he construído en tiempo récord una casa pequeña de cuatro habitaciones y dos baños, la cocina, la sala y mi despacho, algo rápido después de haber tomado la decisión. No está del todo amueblada aún, hay algunas cosas que no han llegado, sin embargo está completamente funcional, nos separarán un jardín entre la casa de mis padres y nosotros. Es un lugar seguro que está completamente monitoreado las 24 horas.Tomo mi móvil y le notifico a Enzo que estaremos llegando en un par de minu
LucíaTengo un día en casa y por fin siento que he dormido hasta descansar, simplemente es estar de nuevo en los brazos de David lo que me hace volver a sentirme tranquila.He estado con Pía durante el desayuno y la comida, hace un par de horas David me dijo que tenía que salir a solventar un par de asuntos.Ambas nos recostamos en los camastros alrededor del bonito jardín, me siento relajada al fin.—Creo que si has cambiado a mi hermano —dice Pía y yo bufo—No lo creo —ella vuelve a asentir—Estaba decidido a dejarnos presos de por vida y ahora milagrosamente piensa que es buena idea dejar de controlar nuestras vidas&hellip
ÉlLeo ha llegado y lo he presentado con Pía, la ha dejado como una tonta, mi hermana es tan predecible. Sabía que le gustaría.—Es impresionante, has dado en el clavo— dice Enzo y yo bufo—No es tan difícil, pero dime después de haber arreglado este asunto, necesito sabe que pasará con el cargamento que va a llegar y si tenemos el terreno limpio —Enzo asiente—Todo listo hermano, nuestro único problema ahora son las cabezas de la familia Tattali y Alonzo en el centro de rehabilitación, ha armado un desastre, me han llamado dos veces puesto que lo han tenido que sedar —dice con mala cara, y la verdad es que no me sorprende para
LucíaHe dormido de tal manera que me siento una nueva persona. David está a mi lado pero parece estar descansando bastante bien y eso me alegra bastante porque su inquietud de hace unas horas me dejo pensante.Sigue recorriendo en su mente lo sucedido, cuando nos han distanciado y él secuestro, solo espero que pronto esto pueda superarse, no sé si yo soy quien no está reaccionando de la manera natural, quizás sea que desde que he llegado aquí no paro de darme sorpresas y los eventos me dejan, muy marcada.Poco apoco me pongo de pie y selecciono uno de los cómodos shorts de maternidad y un top, los sostenes se han hecho casi una tortura para mi, sobre todo con el tamaño de mis senos, tomo una blusa de tirantes y por último me coloco una bata que me llega ha
ÉlEstoy furioso y es que Lucía todavía no logra entender lo importante que es para mí, no logra entender lo que me duele saber que no está, el miedo que me da no encontrarla a mi lado cuando despierto. Ella no entiende el miedo que me paraliza.—Ella está bien —digo repitiendo varias veces y trato de controlar mi mente y mi cuerpo, no quiero beber, no quiero tomar pastillas, quiero ser capaz de controlarme a mí mismo después de algo como esto. Mi hijo está bien.Tomo grandes bocanadas de aire y pienso en ella, en su paz, en su piel.—David —dice y es cuando la miro de arriba a abajo, ella está bien. No logro decir
LucíaLos días han pasado mucho más tranquilos, después del disgusto. David ha cambiado por completo sus formas, ahora pregunta sobre mi paradero y si bien se molesta bastante porque salimos, ha suavizado su carácter al punto de que ahora Pía y yo vamos en búsqueda de nuestros materiales para la clase de pintura a la cual nos hemos inscrito en línea.Le he planteado a David que la cosa debe ser más equilibrada ahora, y que me encantaría encontrar una ocupación diaria o me volveré loca.Es por eso que ahora Pía y yo vamos de camino al centro comercial ahora es Leo y un par de secuaces los encargados de acompañarnos y proteger cada paso que damos, la realidad es que David se ha tomado esto con mucha más calma y eso en realid
ÉlEstoy tratando de entender los siguientes pasos que daremos, noto como es que Enzo está bastante emocionado al respecto sin embargo es necesario mucha más planeación antes de dar el paso de ampliarnos a otros mercados. Escucho el resto de propuestas cuando miro mi móvil iluminarse y es el número del vendedor de Chicago, mi corazón se dispara y no tardo mucho en tomar su llamada.—David, no quiero alarmarlo, pero hemos tenido una filtración, por alguna extraña razón la hermana de Lucía se ha mostrado obsesionada por saber el paradero de su hermana y ha conseguido la manera de filtrarse en nuestra base de datos —sus palabras llegan como un baño de agua fría. Lo primero que pienso es en tener la ubicación de Lucía, no quiero
LucíaNo puedo describir como me siento ahora, es como si algo se rompiera en mi pecho, no puedo creer que Esther esté aquí y tampoco la manera en la que David le ha hablado. Tengo mi corazón dividido en dos, por una parte me duele muchísimo dejar ir a mi hermana de esta manera y por otra sé que no tengo mucha opción con David, sé que no llegué aquí para ser su amiga y tampoco que lo nuestro haya sido un gran amor, aquí las cosas se construyeron y como él dijo, yo fui quien decidió venderse.Doy varios pasos en dirección a las escaleras para ir directo a la habitación cuando David me sostiene de la muñeca.—Lucía, has hecho un buen trabajo —lo miro con el ceño fruncido y no puedo creer que