Dominic, comprendiendo la gravedad de la situación, desabrochó el cinturón de seguridad de Violet con cuidado y la rodeó con su brazo en un abrazo reconfortante. Ella, agradecida, correspondió al abrazo, sintiendo cómo la calidez de su presencia comenzaba a calmar la tormenta que rugía en su interior. En ese momento, no se había dado cuenta de que él había apartado el auto, buscando un lugar seguro para detenerse ante la violencia de la lluvia que azotaba el exterior.Los minutos pasaron, y poco a poco, la intensidad de su ataque de pánico fue cediendo. Dominic se apartó un poco de ella, limpiando suavemente las lágrimas de su rostro con el pulgar, mostrando una ternura y atención que la hicieron sentir valorada.—Gracias —dijo Violet en un susurro, sintiendo que su voz aún temblaba.—¿Te sientes mejor? —preguntó Dominic, su expresión llena de preocupación.Ella asintió, y al ver esto, Dominic suspiró aliviado.—Creo que lo mejor será ir a la cabaña. Pasaremos la noche allí, ¿de acuer
En medio de la risa y la confusión, el ambiente se tornó súbitamente denso, cargado de una tensión palpable. Dominic y Violet se encontraron en el suelo, sus cuerpos tan cerca que podían sentir el calor del otro. Sus miradas se entrelazaron, y el mundo exterior se desvaneció, dejando solo el eco de sus respiraciones entrecortadas.Los ojos de Dominic, oscuros y profundos, reflejaban una mezcla de sorpresa y deseo. Violet, atrapada en esa mirada, sintió cómo su corazón latía con fuerza, como si cada pulsación resonara en el silencio que los rodeaba. Era un instante suspendido en el tiempo, donde cada parpadeo parecía un sacrilegio, un movimiento que podría romper la magia del momento.Ambos se perdieron en la profundidad de sus miradas, como si pudieran leer los pensamientos y sentimientos ocultos en el alma del otro. La conexión era intensa, casi eléctrica, y cada segundo que pasaba hacía que la distancia entre ellos se volviera insostenible. Dominic, inc
No supo en qué momento se había dormido; lo que sí supo era que había sentido movimientos a su lado que la hicieron abrir los ojos desorientada al no hallarse en su habitación. Sin embargo, pronto recordó dónde estaba.—N-no... —escuchó balbucear a su lado el pelinegro, quien sacudía la cabeza de un lado a otro mientras oprimía los ojos con fuerza.Estaba teniendo una pesadilla, y Violet, al verlo en ese estado, lo movió suavemente para intentar despertarlo.—Dominic —lo llamó, sintiendo su cuerpo helado bajo sus palmas.Estaba frío, aunque notó su frente perlada de sudor.—Dominic, despierta —insistió al no obtener respuesta.Finalmente, Enzo abrió los ojos, encontrándose con la mirada preocupada de Violet, quien lo observaba atentamente. Se sentó en la cama, y ella, con voz suave, le preguntó si estaba bien. Sin embargo, el nudo que sentía en su garganta le impedía hablar. Todo había sido tan real; fue como revivir aq
Esa mañana, ambos despertaron temprano, decididos a regresar a casa antes de que sus familias se percataran de su ausencia. No querían preocupar a nadie con un aluvión de preguntas que seguramente surgirían al verlos juntos. Aunque eran adultos y no debían dar explicaciones, la costumbre de no pasar la noche fuera de casa a menos que la situación lo justificara, les pesaba en la conciencia.La joven apenas podía contener los nervios al imaginar lo que sus tíos podrían pensar al enterarse de que había pasado la noche con Dominic, refugiándose en la cabaña debido a la tormenta eléctrica. Sabía que, al mirar a su tío Demian a los ojos, cualquier secreto entre ella y Dominic sería difícil de ocultar. Su mente se llenaba de inquietud, y sentía que no podría disimular sus verdaderos sentimientos, por más que intentara actuar con normalidad.Era cierto que los padres de Dominic nunca habían mostrado oposición a la cercana amistad que habían compartido en su infancia.
Las palabras de Sofía se repetían en la mente de Dominic una y otra vez, impidiéndole concentrarse en su trabajo. Estaba finalizando algunos detalles del proyecto cuando la conversación con su exnovia invadió su cabeza, despojándolo de cualquier tranquilidad.«Tengo dos semanas de retraso».Aquella noticia había caído sobre él como un balde de agua fría. No podía pensar con claridad al imaginar que Sofía estuviera embarazada. No estaba preparado para casarse y mucho menos para ser padre; solo esperaba que los resultados de la prueba fueran negativos. De lo contrario, no sabía qué haría en esa situación.Aunque no significaba que le daría la espalda a Sofía ni que se desentendería de la responsabilidad del bebé, no quería sentirse presionado a un matrimonio forzado que pareciera la solución conveniente para todos. Tanto su imagen como su negocio estaban en juego, y si la prensa llegaba a enterarse del posible embarazo de Sofía, sería el final de todo.
Dominic miró los resultados con una mezcla de incredulidad y resignación. Las palabras impresas en el papel parecían cobrar vida, danzando ante sus ojos. Sabía que debía aceptar la responsabilidad que ahora recaía sobre él, pero el peso de la noticia lo aplastaba. A pesar de sus esfuerzos por ocultar su desilusión, no pudo evitar que su expresión se tornara sombría.—Sofía, esto... —susurró, sin saber cómo continuar.La realidad se cernía sobre él, y cada palabra que intentaba articular parecía un esfuerzo en vano. Aunque su mente le decía que debía hacerse cargo de la situación, su corazón no podía evitar resistirse.—Entiendo que te sea difícil de digerir, así que tómate tu tiempo para procesar todo —dijo la rubia fingiendo que estaba igual de perpleja por la noticia.Él miraba el papel entre sus manos sintiendo que aquellos resultados habían cambiado su vida inesperadamente. Sofía, al ver su reacción, sintió una mezcla de triunfo y satisfacción. Había logrado impactarlo, y ahora, e
Habían transcurrido varios días desde la noticia, y los Hoffmann habían reaccionado de manera diferente a su hijo, quien parecía cada vez más taciturno. Se encerraba en su despacho desde la mañana hasta la noche, alegando que estaba ocupado con el proyecto. Sin embargo, sus padres sabían que la razón iba más allá del trabajo. Comprendían que no era fácil para Dominic esperar un hijo que no estaba en sus planes, o al menos no en su situación actual.Se habían enterado de que él y Sofía no estaban juntos por decisión de su hijo, y no lo juzgaron a pesar de que no se lo había comunicado antes. Más bien, le mostraron su apoyo en la decisión y le sugirieron que lo mejor sería llegar a un acuerdo con la familia de Sofía para evitar problemas futuros con la llegada del bebé.—¿No ha almorzado todavía? —inquirió Demian, y su esposa negó con resignación.—¿Crees que esté enfermo? —preguntó Olivia, visiblemente preocupada.—Tranquila, quizás el proyecto sea la causa de su falta de apetito —dijo
Habían transcurrido dos meses desde que Violet había comenzado a trabajar en Artistry Dreams, un lugar donde, a pesar de su corta estancia, ya se sentía parte del equipo. Con el año llegando a su fin, sus compañeros habían organizado una salida para disfrutar juntos. Habían decidido ir a un bar a pasar un rato ameno.—¿Nos vemos más tarde? —preguntó Kendra, aprovechando que su jefe había salido de la oficina para atender una llamada.Violet ladeó la cabeza, mirándola con cierto recelo, y asintió. Aunque no tenía ganas de salir y deseaba llegar a casa para descansar, había un motivo más fuerte que la pereza: no quería encontrarse con Dominic. Había estado evadiéndolo, a pesar de que compartían el mismo techo, lo que resultaba complicado.—Puedo pasar por ustedes, chicas —ofreció Jaime, el rubio del grupo.—Genial, ¿qué dices? —Kendra compartió una mirada con Violet, buscando su aprobación. Esta se encogió de hombros, aceptando de sin muchas ganas. Sin embargo, Sebastián interfirió en l