Capítulo 3
Dos semanas después...
La música suena a todo volumen dentro de aquella casa y la pista arde mientras miles de cuerpos se mueven al compás de la seducción y la locura que genera el alcohol. Mismo que hace que cientos de personas quieran ir más allá de un simple baile, deseando roces más íntimos que los haga llegar al éxtasis.
Él desde una esquina no ha podido quitarle la vista de encima a aquella chica desde que llego, ya que la delicadeza con la que ella movía sus curvas lo estaba enloqueciendo. Tanto así que había sentido como su pantalón le estorba y es que en todos sus años de conocer a varias chicas, podía decir con seguridad que nunca había visto a alguien como ella. Nunca había visto a alguien bailar de manera tan sexy y hechizante, pero de vez en cuando su mente le recordaba que tal vez no estaba haciendo lo correcto si ponía su plan en marcha.
Él venía para aprovecharse de esa chica hasta donde fuera necesario, pero en realidad no quería dañar a nadie en el proceso con sus acciones. Su amigo le había estado insistiendo en que aquella era la mejor forma de lograr sus objetivos, pero ya lo estaba muy seguro de eso. Sin embargo, toda la duda comenzó a surgir en su interior debido a que él no contaba con que ella pareciera un ángel caído. Ese mismo ángel que sería su terrible perdición en cuanto sus manos la tocaran.
- ¿Qué no piensas acercarte a ella? ¿Vas a quedarte parado aquí toda la noche? ¿Acaso no venimos a esta fiesta con un claro objetivo? – pregunto su amigo por encima de la música cerca de su oído.
– No lo sé Efraín, esto ya no me parece una buena idea. No se me hace para nada justo utilizarla para llamar la atención de Romina. Tal vez pueda utilizar otras formas.
- ¿Pero qué cosas estás diciendo hombre? Te recuerdo que de esto depende que estés con Romina y por un beso nadie se ha muerto. No es como que vas a ir con la otra a contarle que solo la vas a besar para poner celosa a su rival. Así que piensa que será solo un beso que le das a alguien en una fiesta solo porque sí y ya.
- Si lo sigues diciendo de esa manera me sentiré más culpable y después ni siquiera voy a estar tranquilo conmigo mismo. Sé que he estado con varias chicas, pero jamás las he utilizado para algo semejante como poner a una celosa de la otra.
- Bueno pues si es así entonces no lo hagas y nos iremos sin haber conseguido nada. Sin embargo, como tu amigo que soy debo decírtelo, ya que estás perdiendo la mejor oportunidad de tu vida. Solamente tendrías que ir a darle un simple beso a esa chica cuando Romina te esté viendo y desde ese instante la tendrás comiendo de tu mano. Ya te conté con detalles que ellas son rivales en la universidad y todo porque Romina odia que aquella chica le robe su papel protagónico. No obstante, hay que admitir que en lo competitiva se parece mucho a su hermana, pero al final de la historia la decisión es solo tuya y ya dijiste que no.
- Está bien, no hables más. Solo espero que al final por hacer esto no me meta en problemas porque lo que menos quiere es un drama en mi vida ¿Sabes acaso como se llama la chica que debo besar?
- Pues no estoy muy seguro de cuál es su nombre. Escuché que Antonella la llamaba de una forma extraña, pero sinceramente no sé cuál es su nombre. Aunque sinceramente para lo que vas a hacer no lo necesitas, así que solo ve ahí y has lo tuyo.
– ¿Antonella es su amiga? ¿Es la chica de la que me has hablado?
– Así es, antes de conocer a Antonella intenté ligar con su amiga, pero ella me batió antes de que siquiera pudiera decir algo. Es por eso que se lo agradezco de todo corazón cada vez que la veo, ya que de no haber sido así ahora yo no estaría con mi rubia hermosa.
- Tú sí que estás loco, pero luego debes presentarme a la mujer maravilla que te tiene hablando así de idiota
– Por mi encantado.
Luego de unas risas y de los malos chistes que Efraín solía decir, al final había terminado decidiendo que si iría a buscar a esa chica ¿Qué cosas malas podrían pasar si
solamente le daba un beso? Un beso hoy por hoy lo daba cualquier y no es como que él estuviera espantoso. De algo tenía que servir su increíble atractivo y también las largas horas en el gimnasio.
Cuando los dos amigos se dirigen hacia la pista en busca de aquellas chicas que hoy serian sus presas. Desde una esquina de esa habitación una castaña totalmente celosa los observa con cautela. Ella no podía creer no que estaba viendo, pero se mantuvo en su lugar sin siquiera dar un paso para impedirlo.
Cuando Efraín se apartó con su chica dejándole el camino libre a su amigo, este no dudo en atacar a su víctima.
Ahora todo era cuestión del destino si dejaba que las cosas salieran bien o mal, ya que aún algo dentro de él le pedía que se detuviera. Sabía que jugaba con fuego en un terreno desconocido, pero al parecer no le importaba mucho quemarse cuando sus manos se deslizaron por la delicada cintura de aquella chica. La cual al parecer había disfrutado de su toque por completo, ya que en ningún momento intento apartarse.
Ante ese hacho él solamente comenzó a bailar bien pegado a ella, quien lo hacía perder aún más la cabeza con el hipnotizante vaivén de sus caderas. Ese que lo estaba haciendo olvidar por completo su principal objetivo y ahora lo único que tenía en mente eran otras cosas que solamente podrían hacer ellos si se encontraran solos.
Con suaves caricias él aspiró el dulce aroma que desprendía la piel de aquella desconocida, el cual al principio me pareció muy familiar, pero no hizo caso a esa sensación. En vez de eso únicamente siguió concentrado en repartir caricias siempre que ella lo siguiera dejando, pero ya era más que obvio que necesitaba algo más. Algo que lo tenía al borde del colapso y por su fuerte excitación ya no pudo contener más.
Con total precisión en un abrir y cerrar de ojos le dio la vuelta a aquella perdición de mujer. A la cual sin darle tiempo a reaccionar siquiera, le robó un beso que hizo que su piel se estremeciera. Aquel beso era sin duda mejor que muchos que había dado antes, ya que al sentir la suavidad de aquellos labios ya no quiso soltarla.
Ambos desconocidos se besaban como si se conocieran de toda la vida, pero interrumpen su acalorado beso al ser necesario llenar sus pulmones de aire. Sin embargo, entre ellos no pasa mucho tiempo antes de que vuelvan a besarse, ya que la necesidad de sentirse los estaba consumiendo y el calor hacía que sus manos estuvieran por todas partes.
Era una guerra de poder para ver cuál de los dos tenía el control de la situación, pero antes de que pusieran decirse algo al respecto, las luces de la casa se encendieron dejando que ambos vieran sus rostros.
De más está decir que la sorpresa estaba dibujada en la cara del chico, quien ni es sus más locos sueños pensó que aquel beso que lo estaba llevando a la locura se lo había dado ella.
– Eres tú – dice al sentir como todo lo que alguna vez dijo se le viene encima.
Capítulo 4Dos semanas antes.Ginebra El resto del viaje con Max por suerte fue totalmente silencioso, pero era obvio que este no me dejaría en paz aunque se lo dijera. Sin embargo, ninguno de los dos nos volvimos a hablar ni siquiera cuando nos bajamos el avión y al llegar a las afueras del aeropuerto solamente nos montamos en una camioneta negra que no trajo directo al edificio que estaba frente al campus.Mientras hacíamos el trayecto hacia la residencia no pude evitar admirar lo hermosa que es esta ciudad que siempre me ha gustado, ya que sabía que aquí haría cosas muy grandes. Solo espero no encontrarme a Max en todos lados porque eso sí sería demasiado tedioso.Cuando por fin nos bajamos del auto lo primero que hice fue ir a la recepción a buscar mis llaves, las cuales gracias a Dios me entregaron de inmediato, gracias a la agradable recepcionista que me atendió.Cuando por fin estuve lista para irme sin siquiera mirar atrás, al voltearme casi choco con Max, quien estaba demasi
Capítulo 5MaxCuando por fin estoy en mi departamento dejo mi pequeña maleta de mano sobre el sofá y voy directo hacia el aparador dónde tengo mis whiskys favoritos. Necesito un buen trago, así que tomo uno de la mejor calidad y me sirvo una generosa cantidad que queme mi garganta.Dejo mi cuerpo caer sobre el sofá totalmente agotado y me pongo a pensar en todo lo que ha pasado últimamente. Es ahí que a mi mente llegan las imágenes de lo sucedido aquel día en la isla y no puedo creer como las cosas cambiaron entre Ginebra y yo de manera tan drástica, tanto que ahora ni siquiera podemos hablar sin que ella esté a la defensiva con ese carácter endemoniado que se carga.Una de las cosas que sin duda me tiene bastante estresado, es el hecho de haber perdido una buena amistad. He tratado de todas las maneras habidas y por haber de arreglar las cosas, pero cada vez que lo intento Ginebra me lo pone más difícil debido a esa gran barrera que hay entre nosotros. Sé que el motivo de su comport
Capítulo 6 Ginebra Luego de hacer un buen recorrido por las instalaciones de la escuela, recogimos todos nuestros materiales asignados y después Antonella se dirigió conmigo rumbo a la mansión de mi cuñado. La verdad es que tenía unas ganas inmensas de conocer la propiedad, ya que estaba segura de que ahí me la pasaría genial disfrutando de todos sus comodidades junto a mi nueva amiga.Algo gracioso que nos pasó justo cuando íbamos dentro del coche es que nos dimos cuenta de que ninguna de las dos conocíamos las calles de Londres y ni siquiera pude poner en el GPS cómo llegar a nuestro destino. Fue ahí que si más remedio tuve que marcarle a Alejandro, para que este me indicara la dirección exacta y así poder llegar con ayuda de la tecnología.Después de mucho reírnos por aquel semejante descuido, al llegar a la mansión casi mi boca cae al piso al igual que la de Antonella. Justo frente a nosotras había una casa gigantesca, la cual mínimo costaba más de diez millones de dólares y de
Capítulo 7Ginebra Luego de haberme agarrado por los pelos con aquella insípida, patas largas que arruinó mi día, pude calmarme después de un rato. Aún tenía la sensación de su pelo entre mis dedos y solamente me lamentaba el no haber seguido tirando de estos.En un momento en el que fui al sanitario para refrescarme un poco y dejarlo pasar, me di cuenta de que tenía mis mejillas toda rojas. Desde hace mucho yo no me agarraba de los pelos con alguien y debo reconocer que lo disfrute bastante porque ella se lo merecía. No es que a mí me gusta ir peleando por ahí, pero cuando lo lleva, lo lleva. Cuando le pregunté a Antonella sí ella estaba bien después del desagradable incidente, ella me dijo que estaba perfecta y qué no le había pasado nada. Fue después de eso que ambas Nos reímos un poco y mi nueva mejor amiga me dijo que soy heroína favorita. Mientras estuve en la mansión recorriendo todo, llegue a conocer a la mamá de las patas flacas, la señora Nora. Quien no hace honor a tener
Capítulo 8 Ginebra Siento el despertador sonar cerca de mí y me levanto de la cama para empezar a prepararme para el día de hoy. Salgo del baño muy a mi pesar y veo a Antonella sentada en la cama con tremenda cara de sueño. Por un momento me burlo un poco de ella al verla toda perezosa y esta hace un puchero enorme mientras se arrastra hacia el baño para comenzar con su rutina.Una vez salgo del closet ya vestida voy directo hacia el espejo para ver si me gusta lo que llevo puesto y en efecto me encanta. Me puse un suéter sencillo de color negro y una falso de cuadros por encima de los rodillos dejando ver así mis largas piernas. Además, para concluir me puse unos cómodos tenis blancos y un maquillaje muy natural que dejara resaltar mis ojos.– Vaya, te ves espectacular – me dice Antonella al pasar por mi lado ya vestida.– Gracias, tú también te ves divina ¿Estás lista para hoy?– Bueno, si te digo la verdad estoy nerviosa, pero a la vez muy feliz. Este momento es por el que tanto
Capítulo 9 Ginebra Luego de que la tal Romina se fuera prácticamente soltando humo por las orejas, me volví a sentar en la mesa con mis amigos como si nada hubiese pasado. Es ahí que veo como todo el mundo al parecer le había gustado mi manera de ponerla en su lugar porque no paraban de mirarme y algunos hasta me sonreían como si hubiese ganado la tercera guerra mundial. Aun así el que no paraba de decirme que yo era toda una caja de sorpresas, era Ángel que se había quedado con el ojo cuadrado. Primero decía que había sido porque me agarre de los pelos a su hermana y ahora porque había puesto a esta chica en su sitio con estilo relajarme a su nivel. Algo que obviamente no iba a hacer, ya que uno sabe quién merece la rebajada y quién no.Luego del almuerzo, con los chicos fuimos al siguiente turno de clase y tal cual dije en pleno campus, no me quede callada. Yo no veía a la tal Romina como a una enemiga, sino más bien la veía como a una buena rival a la que ahora podía molestar por
Capítulo 10 Ginebra Estos días que han pasado han estado cargados de muchas cosas buenas para muchos. Una de ellas es que Antonella empezó a salir con Efraín después de conocerse en persona y ambos se llevan muy bien, son como el complemento perfecto del uno para el otro. El primer día que habían quedado ella tenía miedo de que él solo jugara con sus sentimientos, pero para demostrarle que no era así, aquel loco por poco se casa con ella al segundo día de conocerla. Él ha venido todos estos días al departamento luego de las clases y se la ha pasado con Romina haciéndola reír y de paso conociéndose mejor de manera respetuosa. Algo que me alegra mucho por mi amiga, ya que se le ve muy feliz con esta nueva etapa de su vida.Con respecto a Max no he sabido mucho de él en todo este tiempo y solo me lo he cruzado algunas veces cuando salimos del departamento. Sin embargo, no voy a decir que no me afecta el verlo porque eso no es verdad. La verdad aquí es que lo extraño muchísimo, pero de
Capítulo 11Ginebra El día había pasado y la noche había llegado bastante rápido, por lo que la fiesta se acercaba rápidamente. Yo me encontraba junto con Antonella terminando de arreglarme y había decidido ponerme un conjunto de lentejuelas bastante sexy que resaltaba cada parte de mi cuerpo.Este era un conjunto de dos piezas que se adapta perfectamente a la ocasión, la falda me llegaba cuatro dedos por encima de la rodilla y el top dejaba ver mi estrecha cintura. Deje mi cabello suelto dándole algo de volumen con la pinza y mi maquillaje era totalmente natural para poder resaltar un poco más color de mis ojos. Así que por último me puse unos tacones negros bastante altos, pero a la vez súper cómodos.– Por Dios, Ginebra, te ves divina – dijo Antonella al verme llegar a la sala.– Gracias, tú también te ves divina. Estoy segura de que al loco de Efraín le va a dar un ataque cuando te vea.– Y yo creo que seré la envidia de muchos hombres cuando me vean llegando con dos preciosidade