Capítulo 263
Ella bajó la cabeza. —No, solo lo dije sin pensar. No lo tomes a pecho. Conozco nuestro acuerdo y sabes muy bien que tengo a otra persona en mi corazón.

Sabía que estas palabras enfurecerían demasiado a Mateo, pero no tenía alternativa.

Tenía ese pequeño orgullo que le impedía dejar que Mateo pensara que estaba celosa.

Tras sus palabras, la sonrisa en los labios de él desapareció como por arte de magia. Con el rostro sombrío, dijo: —En la oficina, eres mi secretaria. Cuando te pido que hagas algo, solo debes aceptar y obedecer.

El mensaje estaba claro: no digas tonterías.

Lucía contestó: —Sí, señor.

Luego, se acercó a Mateo.

Sus movimientos eran suaves, pero lo más importante de todo era que el sutil aroma de Lucía hacía que Mateo se sintiera muy cómodo. Al poco tiempo, él cerró los ojos, completamente relajado.

*

Mientras tanto, Carolina había llegado a casa de los Díaz.

Desde la última vez en el hospital, cuando Carolina agredió a Lucía, Ana no tenía buena impresión de ella. Al verla
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