En una mansión de lujo, la familia Covalec le comunicaba a su hija que desde ese día ya no continuará viviendo en ese lugar, sino que deberá trasladarse a la casa de su futuro prometido, donde debe demostrar su valor y que merece ser parte de esa familia. Algo que la tenía completamente indignada, porque ella no quería ser tratada como si fuera una mercancía que era entregada al mejor postor. - ¡No pueden hacerme esto! - Le dice a sus padres mientras sus lágrimas recorren sus mejillas. - Dijeron que podría elegir por mi misma con quién casarme. - Eso fue antes de que nos dejarás en vergüenza. - En el rostro de su padre se podía ver reflejada la decepción. - Te dimos libertad, pudiste hacer lo que quisiste, elegiste tus propios estudios, tuviste el privilegio que tus hermanos no tenían. ¿Pero qué nos diste a cambio? - La mirada de sus hermanos lo expresaba todo, mostraba decepción por ella, por sus actos. Ya no la veían ni la consideraban la Princesa del hogar, pero todo eso hab
En la oficina de Elías, este se encuentra mirando fijamente al hombre frente a él, quién no ha cesado de reclamar por ser un mal amigo y por nunca considerarlo en absoluto.- ¿Cómo es posible que haya sucedido todo eso en una semana en la cual me ausento y yo no me entero de nada? ¿No crees que es demasiada ingratitud de tu parte?- No seas tan dramático, lo que sucedió es algo que puedo manejar por mí mismo. - Le responde Elías sin darle mucha importancia. - - Si es así, ¿por qué no has hecho nada aún? - Pregunta con impaciencia. - - Porque te estaba esperando, además, quería que bajarán la guardia, al pensar que caímos en su señuelo. - Probablemente pensaron que ibamos a creer que Natalia había caído por sí misma a la piscina por estar ciega. - Le confirma Santiago. - - Así es, pero no contaron con que ella ya veía. - Le dice mientras deja caer su cabeza sobre el espaldar de la silla. - Bien, ¿cuándo comenzamos? - Pregunta con ansiedad. - - Ya mismo. Elías y Santiago
Tras una semana de trabajo agotador, Elías opta por descansar todo el fin de semana y enfocarse en consentir a su amada, pero no imaginaba que ella tendría otros planes. - Si es lo que deseas, no soy quien para impedirlo. - Elías responde resignado porque sus planes tendrá que posponerlos.- - ¡Muchas gracias! - Natalia se sienta en su regazo con confianza como lo hacían en el pasado olvidándose de algo importante. - Prometo que te lo compensaré. - ¿De verdad? - Elías desliza una de sus manos por la espalda de su esposa, lo que hace que ésta sé sobresalte un poco. - ¿Cuándo comenzaremos a compartir habitación? - Dice mientras deja un beso húmedo sobre su cuello. - Me muero por dormir todas las noches a tu lado. Natalia no esperaba esa confesión, sin embargo, eso también era algo que ella ansiaba. Mientras se dejaba llevar por las suaves caricias de Elías y la apasionante sensación de sus besos, de pronto comenzó a percibir algo bajo de ella, lo que le hizo abrir los ojos brusc
Durante todo el vuelo, Natalia optó por acostarse mientras Elías acababa de ordenar algunos documentos de la compañía en su ordenador portátil. Tras un corto receso, ésta se despierta y le ofrece una bebida, lo cual él agradece. - ¿Qué piensas hacer cuando volvamos? - Le pregunta él mientras termina de guardar sus cosas? - - Dependiendo de lo que hable con mi padre así procederé. Sé que el 50% de las acciones de la empresa me pertenecen, pero nunca dije nada porque mi padre estaba llevando bien las cosas, y aunque nunca pude recibir lo que me corresponde por derecho, me sentía conforme con lo que tenía. - Dice con calma. - - Fuiste demasiado tolerante con ellos. - Digamos que quería ganar mi propio dinero por mi misma, y tampoco me interesaba darles más motivos para que me atacarán. - Observa a través de la pequeña ventana observando el diminuto paisaje. - Pero ahora entiendo que esa también fue la razón por la que siempre me atacaron, tenían miedo de que las dejará en la cal
Natalia experimentó la sensación de su mundo desmoronarse completamente, sus ojos se iluminaban por las lágrimas que empezaron a acumularse. A pesar de que a menudo consideró esa posibilidad debido al trato que recibía por parte de todos en esa familia, nunca imaginó que esa sería realmente la verdad. - ¿Q-Qué estás diciendo? - Su voz se contrajo ante esa confesión. - D-Dime que es mentira. - Natalia… - Su padre intentó sostenerla de las manos pero ella se levantó y se alejó. - - E-Entonces… ¿Q- Quiénes son mis verdaderos padres? - Su voz baja pero aún perceptible fue escuchada por su padre, quién dejó salir un suspiro. - - Natalia… es mejor que no lo sepas. - Lo que menos quería era decirle quien era su verdadero padre. - - ¡Debes decirmelo! - Natalia se pone frente a él con determinación mientras sus lágrimas lavan sus mejillas sonrojadas por la ira y el dolor. - Todos estos años he sido maltratada por todos ustedes, fui hecha a un lado sin ninguna explicación, pero a pesa
Elías estaba impaciente, dudaba entre ir a la habitación del padre de Natalia y brindarle su apoyo o aguardar a que éste optara por revelarle toda la verdad sin sentirse presionado. Tras mucho deliberar entre las dos opciones, decide elegir la primera alternativa. Lo ideal sería estar junto a Natalia en este instante tan crucial para su vida. Al salir de la cocina, Elías se encuentra con el doctor que está llevando un control médico en la recuperación del señor Steffan, quien le comunica que solo viene a hacer un chequeo de rutina, por lo que Elías asiente. Sin embargo, al subir las escaleras, empieza a oír gritos, por lo que corre rápidamente hasta llegar a la habitación. Al abrir la puerta, encuentra a su amada con un rostro pálido entre los brazos de su padre. Al llegar hasta ella toma sus manos estaban frías, por lo que de inmediato la levanta en sus brazos y la lleva hasta la cama en espera de que llegue el doctor. Después de ser examinada, el médico les informa que al parecer
El movimiento acelerado y bullicioso de la ciudad y la rápida marcha de los individuos, algunos apresurados por llegar a sus puestos de trabajo, otros por asistir a sus colegios y otros simplemente por hacer compras en un centro comercial de lujo. Todos son observados por una mujer de elegante atuendo que frunce su entrecejo al observar cómo los demás solo desperdician su vida en actividades triviales y no hacen ningún esfuerzo por obtener con el sudor de su frente lo que desperdician. - A veces quisiera tener el poder de solo chasquear los dedos y desaparecer a aquellos que no aportan nada bueno a este mundo. - Esas palabras hacen que Natalia abra los ojos con asombro. -- Dios, no quisiera estar en los zapatos de tus enemigos o haciendo algo que no te agrade. - No te preocupes querida, todo lo tuyo me agrada, aunque antes me daban ganas de estrangularte cada vez que te dejabas pisotear por esa mosca muerta de tu hermana. - Bueno… Digamos que hay momentos en los que simplement
Natalia no podía creer lo descaradas que podrían ser algunas personas, sobre todo aquellas que intentan apoderarse de lo que no les pertenece, y no cabía duda que Bianca y su madre eran una de ellas, pero lo que más le intrigaba era el porque el abuelo de Elías estaba a su favor.- ¿Qué te gustaría hacer? - Le pregunta Elías mientras le ayuda a subir al auto. - - ¿Te gustaría pasar unos días en el apartamento que está junto a tu empresa? - Natalia sonríe al ver la picardía que se refleja en el rostro de Elías cuando escucha su pregunta. - - Es una excelente idea. Pero debo llamar a Bernardo y darles la gran noticia de que tienen vacaciones. - Jajajajaja, eres muy malo. Mientras tanto en la mansión de Elías, Bianca junto a su madre se sentían como las reinas del lugar debido a que el abuelo de Elías había ido con ellas para instalarse en su mansión para así poder concretar el compromiso con Bianca quién se sentía triunfadora. - Este lugar es maravilloso. Creo que escogeré la h