Sobre la cúspide de un precipicio, la imponente figura de un lobo alfa yacía inmóvil. Su espeso pelaje oscuro ondeaba con violencia bajo la brisa gélida, pero él no se movía. Sus ojos cerrados ocultaban el abismo de tormentos que lo consumía.Por 3 días, Kogan y Rax se habían refugiado en aquel lugar solitario. La intención inicial era calmar su mente, hallar una solución que no destrozara lo poco que quedaba de su alma. Pero la realidad lo golpeaba con brutalidad: no había salida ilesa de aquello.El pensamiento que había rechazado con desesperación al principio, ahora se enredaba en su mente como un veneno implacable. La idea de alejar a Cristal, de rechazarla para salvarla, se volvió una certeza dolorosa. Debía hacerlo. No importaba cuánto doliera.Recordó las veces en que, incapaz de resistir su presencia, se alejó a kilómetros cada vez que ella despertaba. Huía para no perderse en la necesidad de tocarla, de reclamarla. Pero la distancia no mitigaba su tormento. Los gritos desespe
— Roland, me acaba de indicar que regresemos — les comenta Ahir a sus compañeros. Él, junto a Sam, Clair y Xander, partieron días atrás hacia la frontera, conscientes de que su presencia no sería necesaria en ese lugar. — El alfa Hiro se está anuente de que muchos de nuestra manada y nosotros no estamos en nuestra máxima capacidad; él se hará cargo de las fronteras por algunas semanas —.Cuando Kogan se perdió, muchos de sus guerreros, incluyendo a sus betas, resultaron heridos. Numerosos lobos sanadores, junto con otros grupos de lobos, tuvieron que abandonar las fronteras, dejando áreas vulnerables. A pesar de recibir esta ayuda del alfa Hiro, los betas de Kogan no se quedaron de brazos cruzados, priorizando la seguridad hacia su luna.— Entonces, volvamos — dijo Sam, recostado sobre un árbol y abriendo sus ojos, mencionó — Es como dices Ahir, no estamos haciendo nada; el beta Leandro tiene todo bajo control —, aseguró.— A pesar de nuestro agotamiento, decimos venir por nuestra lun
Cristal abrió ligeramente sus ojos para comprender que había vuelto de una extraña realidad o sueño. Esa misteriosa voz decía palabras sencillas pero difíciles de comprender para otros, aunque ella podía entender todo su significado. ¿Quién era esa extraña voz femenina? Todavía sentía un poco de confusión en su mente. Recordaba girar en todas las direcciones, donde creía que estaba la silueta de quien le hablaba, pero nunca pudo encontrarla.Cristal cerró los ojos recordando lo que se le había mostrado. Si ella no hubiera detenido a Kogan ese día, muchos hubieran perecido, como Ahir, Kalium y Clair. También recordaba cuando Kogan tenía la forma de esa temible bestia. Nunca tuvo temor, y lo único que prevalecía en su mente era poder detenerlo. En ese momento, un escalofrío recorrió su cuerpo al recordar sus terribles recuerdos, haciendo que ella volviera a sentir mucho miedo.“No temas, recuerda que él ya no volverá a lastimarte. Era necesario para que comience a controlar su gran pode
La conversación con John se prolongó más de lo habitual debido a las numerosas y precisas preguntas que él formulaba. Lynn se esforzaba por explicarle con detalle, reconociendo en él un vasto conocimiento en medicina.Después de finalizar el intenso interrogatorio, John continuó conversando un poco más con Cristal. Había logrado convencerlo de que su falta de comunicación se debía al mucho trabajo y a un pequeño accidente. Antes de terminar la videollamada, acordaron volver a conectarse más tarde para que Jilyan y Torik pudieran hablar con ella.Cristal se recostó entre las almohadas con un suspiro pesado. Si hubiera mostrado alguna señal de duda o si Lynn no hubiera investigado, su hermano podría haber comenzado a dudar de sus palabras. La luna sabía que también tendría que enfrentarse a la difícil tarea de comunicarles a sus hermanos que debía quedarse a vivir en Kanis. Era consciente de que se enfrentarían a su decisión y necesitaba encontrar una forma de explicarles que su lugar e
Cristal, sola en la habitación, espera con impaciencia. Sus pensamientos, al principio dispersos, terminan centrados en su pareja. Sabía que hablarle sería incómodo dadas las circunstancias, pero deseaba romper esa barrera. Cerró los ojos, tratando de sentir su vínculo, pero una oleada de nervios la invadió. La ansiedad se apoderó de su cuerpo cuando no percibió ninguna emoción de Kogan.¿Qué está pasando? ¿Por qué no puedo sentirlo?Cristal tamborilea sus piernas, inquieta por la ausencia de su conexión. Su mirada se desvía hacia la puerta, esperando verlo entrar, pero un repentino dolor en su hombro la distrae. Frunce el ceño y lleva la mano al lugar adolorido, recordando el golpe que se dio al intentar levantarse. No había sido gran cosa, pero ahora, con la tensión acumulada, la molestia parecía más intensa.Mientras acaricia la zona dolorida, una ráfaga de aire irrumpe de repente en la habitación, seguida de una voz exaltada.— ¡¿CÓMO TE LASTIMASTE?! — grita Kogan, con el ceño frun
Sam, Clair, Xander y Ahir estaban a unos kilómetros de la madriguera. En las últimas horas, habían avanzado con pasos ligeros, impulsados por la ansiedad de ver a su luna recuperada. El agotamiento pesaba en sus cuerpos, pero ninguno se detenía. No había tiempo para el descanso.De repente, Clair se detuvo bruscamente, dejando tras de sí un rastro de tierra removida. Su respiración se agitó y abrió los ojos con asombro, con una sensación punzante recorriéndole el pecho. El vínculo de la manada se estaba inestabilizando. Xander y Ahir sintieron el mismo impacto, un escalofrío que les recorrió la espina dorsal, y se detuvieron tras su camarada. Mientras tanto, Sam, distraído por la extraña presión en su interior, tropezó con una raíz y, al intentar recuperar el equilibrio, terminó estrellándose contra un árbol. Un golpe sordo resonó en el bosque cuando cayó al suelo, aturdido.— ¡¿Qué es esto?! — exclamó Xander con la voz temblorosa, observando sus propias manos estremecerse sin control
Kalium estaba en la entrada del vestíbulo, su cuerpo tenso y sus puños crispados por la furia. Había pasado los últimos días junto al alfa Hiro, ayudando en todo lo referente a la manada, y ahora regresaban para informar a su alfa sobre la presencia de humanos en zonas prohibidas del territorio. Eso era un problema recurrente en ellos. Ya que dichas áreas del territorio son ricas en minerales y piedras preciosas. Estaban por llegar para informar al alfa las acciones que tomarían contra estos humanos, cuando una sensación les golpeó como un mazazo. Un presentimiento oscuro. Se detuvieron de golpe, tensos, comprendiendo con horror lo que Kogan estaba haciendo.Hiro y Kalium intercambiaron una mirada, y sin dudarlo, se precipitaron hacia donde se encontraba.Kalium se detuvo en el vestíbulo, con los puños crispados y un temblor de ira recorriéndole los brazos. Los gritos desgarradores de su luna retumbaban en el pasillo, cada alarido cargado de un dolor que le oprimía el pecho. Esperaba
Una hora transcurrió. Cristal recostada en la cama, con los ojos cristalizados y el rostro triste. A través de la ventana, contemplaba el inmenso bosque que se extendía ante ella, como un intento de evadirse del sufrimiento que había soportado. Su respiración seguía lenta, agotada tanto por el dolor tortuoso que había sentido como por el hecho de que Kogan y Rax deseaban rechazarla.Sentía que lo merecía. Ella había intentado rechazarlos primero, creyendo en aquellas mentiras. Ahora ya no quería estar allí. Deseaba irse lejos y dejarse consumir por el dolor.Elena y Lynn la observaban con impaciencia. Habían esperado pacientemente hasta que las lágrimas que surcaban su rostro cesarán. Luego, la ayudaron a ponerse de pie, cambiaron sus ropas manchadas de sangre y la recostaron de nuevo en la cama.Por momentos, sus lágrimas volvían a brotar. Elena y Lynn sabían que era inevitable; Cristal estaba sumergida en un mar de tristeza. También escucharon las disputas entre Kogan, Hiro y, por úl