Capítulo 0300
Los camarones rojos y brillantes estaban envueltos en un delicioso aroma y aún desprendían vapor.

Para Ánsar, que ya tenía mucha hambre, era una gran tentación. A pesar de su fuerza de voluntad, no pudo evitar tragar saliva y trató de tomar uno de los camarones.

Pero bajó su pequeña mano después de
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