C30- LO QUE TÚ NUNCA SERÁS.El dolor que esas palabras le causaron se reflejó en el rostro de Luna. Su pecho se apretó y sus labios temblaron, pero entonces sus ojos se posaron nuevamente en la fotografía. Y una sensación de rabia comenzó a crecer dentro de ella, y antes de que pudiera detenerse, las palabras salieron de su boca. —¿Quién es ella? —preguntó—. ¿Por qué te pone así? Es obvio que estás así por su causa.Cassio levantó la mirada, y sus ojos oscuros estaban lejos de ser cálidos. Sus sienes latían, y su mandíbula estaba más tensa que nunca. Cuando habló, su voz era baja, pero cargada de peligro. —Ella no es nadie que te interese, Luna. Y te convendría recordar tu lugar en mi vida. Solo eres una amante.Luna se congeló allí mismo, su pecho se oprimió como si una mano de hierro lo estrujara. —Cassio… ¿Por… por qué me dices eso? —preguntó con voz temblorosa. —Porque parece que lo olvidaste. —Los ojos de Cassio eran duros como el acero—. No eres mi novia, ni mi amiga, Luna. E
C31-LUNAAAA.La oficina del club estaba en completo silencio, salvo por el sonido de los bolígrafos deslizándose sobre el papel y el ocasional crujir de una silla. Luna revisaba unos archivos con total concentración, o al menos eso aparentaba. En realidad, su corazón seguía doliendo por las palabras de Cassio dos noches atrás, pero había decidido mantener su orgullo intacto. Si él había dejado claro que solo era su amante, entonces ella actuaría acorde a ese rol, aunque por dentro sintiera que se rompía en pedazos.Cassio, por otro lado, apenas podía concentrarse.Trabajaba por minutos y luego levantaba la mirada hacia Luna. Ella estaba allí, tan cerca, pero al mismo tiempo parecía a kilómetros de distancia. Ya no reía, no hacía bromas, no había coqueteo y, mucho menos, sexo. No es que él no pudiera exigir su derecho debido al contrato, pero la verdad era que deseaba desesperadamente recuperar lo que habían tenido, aunque fuera por un breve instante.Se arrepentía profundamente de sus
C32- ¿ALGÚN PROBLEMA?Luna estaba sentada frente a Esteban, pero su mente estaba lejos, atrapada en un torbellino de pensamientos sobre Cassio. A pesar de que trataba de enfocarse en la conversación, las palabras de él de hace dos noches seguían dándole vueltas en la cabeza. Le dolían, claro que sí, pero su orgullo siempre había sido más fuerte que cualquier otra cosa, y no estaba dispuesta a ceder. Necesitaba trazar una línea, una definitiva, aunque esa línea fuese más para ella misma que para él. Había aceptado salir con Esteban esa noche no porque quisiera, sino porque lo necesitaba tranquilo. Desde la discusión que Cassio y él habían tenido, Esteban no había parado de bombardearla con mensajes llenos de preocupación. Lo último que quería era que se inmiscuyera en los negocios de Cassio, porque sabía lo peligroso que podía ser eso.—¿Luna? ¿Me estás escuchando? —preguntó Esteban, con el ceño fruncido.—¿Qué? Oh… lo siento, estaba distraída —respondió ella, sacudiendo la cabeza como
C33- LE PEDÍ QUE TE ABANDONARA.Cassio frunció el ceño, ignorando completamente a Esteban, que lo observaba con una mezcla de curiosidad y desprecio. —Luna, deja de jugar. Sabes que esto es ridículo. Ella inclinó la cabeza, como si estuviera considerando sus palabras, y luego sonrió con una frialdad que helaba el aire. —¿Ridículo? Ridículo es que vengas hasta aquí a armar una escena, Cassio. ¿No tienes algo mejor que hacer? Cassio apretó los dientes, claramente molesto por su actitud tranquila. —No puedes estar aquí con él. —¿Y por qué no? —replicó Luna, cruzando los brazos—. No lo olvides, Cassio, nadie se mete en la vida del otro.Esteban, al escuchar esto, frunció aún más el ceño. Algo en sus palabras confirmaba sus sospechas: la relación entre Luna y Cassio iba mucho más allá de la de jefe y empleada. Los murmullos comenzaron a extenderse entre los clientes cercanos, pero Luna no parecía afectada. Cassio, en cambio, empezaba a sentir el peso de las miradas. —Luna, sabes que
C34- ¿QUIERES QUEDARTE CON ÉL?Cassio había mantenido la misma actitud fría hacia Luna desde aquella noche, como si nada le afectara, pero en realidad, sus palabras seguían clavadas en su mente. Se preguntaba, una y otra vez, por qué algo que le dijo una mujer que, según él, iba a desechar tarde o temprano, podía lastimarlo tanto. Le resultaba insoportable admitir que, de algún modo, ella tenía un poder sobre él que nunca le había concedido a nadie más. Esa noche, después de una reunión tediosa, se levantó de su asiento y fue directo por un whisky. El licor quemó al bajar por su garganta, pero no lo suficiente como para calmar el nudo en su pecho. Como cada noche, miró a través del cristal hacia el área del bar. Ahí estaba Luna, trabajando detrás de la barra, moviéndose con una elegancia que parecía desafiar las reglas del lugar. Y a pesar de que Cassio había dado órdenes explícitas de que nadie la molestara, siempre había uno o dos idiotas que, después de unas copas de más, intentab
C35- DUELO DE VOLUNTADES.Luna escuchó la propuesta de Cassio y sintió que su orgullo se tambaleaba. No podía creer que él llegara a tal límite, pero no dejó que eso se notara en su rostro. En lugar de dudar, alzó la barbilla y respondió con una sonrisa calculada.—Claro, ¿por qué no? —dijo con una voz tan serena que casi la convencía a sí misma.«¿Quieres humillarme, Cassio? Bien, te voy a demostrar que no puedes hacerlo.»Caminó hacia Marco con una sonrisa, mientras Cassio la seguía con la mirada, sus dedos aferrados al vaso con tanta fuerza que se tornaron blancos. Marco extendió su mano y la ayudó a sentarse a su lado. Él sonreía, pero podía sentir la tensión en el aire. Algo le decía que esta chica era especial, y estaba decidido a descubrir por qué.—Será un placer tenerte conmigo esta noche —dijo Marco con una voz suave, entregándole un vaso de whisky.Luna tomó el vaso sin siquiera voltear hacia Cassio, quien, desde su lugar, no apartaba los ojos. Entonces, Marco alzó su vaso
C36- PON EN ORDEN TUS SENTIMIENTOS.La noche continuó, y la botella de whisky vacía quedó a un lado, mientras Cassio bebía más y más, como si el líquido pudiera calmar la furia que hervía dentro de él. Kenia, la mujer que ocupaba su regazo, parecía cada vez más una figura distante. A pesar de tenerla allí, de sentirla rozándole el pecho, Cassio no podía apartar la vista de Luna y Marco. La tensión en el aire era palpable, y cada vez que los veía reír o acercarse más el uno al otro, la rabia se intensificaba.«¿Qué carajo está haciendo? Marco, ¿desde cuándo eres tan amable? ¿Qué te crees, que vas a robarme lo que es mío? No lo vas a hacer, maldito. ¡No lo vas a hacer!»Sus pensamientos eran oscuros, posesivos. Quería salir de su asiento, atravesar la habitación y llevarse a Luna de allí. Y de repente... Marco se inclinó hacia ella y le susurró algo al oído.—¿Te gustaría bailar? —dijo, lo suficientemente alto como para que Cassio lo escuchara.Luna sonrió. Era una sonrisa desafiante,
C37- PRIMERO VAMOS A HABLAR.Luna apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que Cassio la tomara por la nuca y la besara. Fue un beso intenso, casi desesperado, como si estuviera reclamando algo que consideraba suyo. Ella intentó resistirse al principio, pero pronto se encontró devolviéndole el beso con la misma intensidad, como si toda la tensión acumulada entre ellos finalmente hubiera encontrado una salida.Cuando Cassio se separó, ambos estaban respirando con dificultad. Sus ojos seguían fijos en los de ella, y había algo oscuro y posesivo en su mirada que hizo que Luna sintiera un escalofrío recorrer su espalda.—No voy a matarte —dijo en voz baja. —¿Qué...? Luna lo miró con los ojos abiertos, sorprendida por sus palabras.Cassio interrumpió cualquier intento de réplica inclinándose aún más cerca, hasta que sus labios casi rozaron los de ella de nuevo. —No voy a matarte porque tú eres mía —añadió.Luna quiso responder, quiso decir algo que rompiera el hechizo que él parecía te