Deslizo mi mano detrás de su nuca y lo acerco hasta que nuestras respiraciones chocan una con la otra.
—No es bonito lo que tengo guardado dentro.
—Será difícil que me dejes de gustar. —El principito inclina su cabeza —. No quiero presionarte. Si todavía deseas estar solo y pensar sobre ciertas cosas, entenderé.
—Más que estar solo, he querido reparar el error que cometí la primera vez que quisiste besarme. —Sonrío mientras admiro el brillo que hay en sus ojos—. Realmente debí aprovecharme de ti hasta el último minuto.
Acaricio sus mejillas hasta que solo falta un milímetro para unir nuestros labios. Tal vez para darme confianza, el principito envuelve mi cuello con sus brazos y juega con los pequeños cabellos que rozan mi nuca. Dejo que mis labios vaguen por los suyos con calma, intentando probar si esto resulta cómodo y es querido tanto por él como por mí. El beso se vuelve íntimo cuando rodeo su cintura y no pongo ninguna objeción al momento
Ni siquiera llegué a reflexionar sobre mi primera cita con Liam por mucho tiempo porque mi tutor me dio otra cosa en qué pensar. Fue un bombardeo de información tras otro. Brody me contó un día que había conseguido novia hace mucho —dos años van de noviazgo y el cabrón lo mantuvo en secreto hasta ahora— y que ella siempre preguntaba por mí y cuándo nos conoceríamos. Quise quejarme porque no me había dicho algo al respecto, pero después recordé que por ese tiempo todavía intentaba sacarme la m****a que el viejo y el tonto dejaron enterrada en mis entrañas. Mucha atención no le iba a dar a esa buena noticia. También, yendo por el lado un poco más duro, estoy seguro de que Brody nunca supo cómo explicarle a su amada que el niño que cuida y cuidó durante tanto tiempo tiene más problemas y traumas que un soldado recién salido de la guerra. Sumando todo eso, entiendo por qué recién ahora está seguro de que aparento suficiente normalidad como para saludar a su nueva familia. <
Por lo visto tengo que ir sí o sí a ese almuerzo, aunque sea para demostrar que puedo seguir avanzando en esto de construir una vida decente lejos de lo que fue la violenta vida anterior y porque me merezco un tiempo en familia que nunca tuve. Atraigo hacia mí al principito y los dos caemos al suelo, aunque no resulta un problema porque la posición es cómoda: él descansa sobre mi pecho mientras yo acaricio su espalda. —Puedo preguntarle a Brody si no hay problema con que vengas conmigo —sugiero—. Me sentiría más cómodo de esa forma. —Por mí no hay problema, pero si no puedo ir, te presentas allí y comienzas a disfrutar de las cosas bonitas que están apareciendo en tu vida. —De pronto su rostro se ilumina —¡Deberías cocinar algo! Seguro conquistas a toda la familia con la exquisita comida que haces. —Es buena idea, pero estoy ocupado intentando conquistar a alguien más. El principito coloca su mentón encima de sus manos, poniendo su mejor
En la camioneta de Brody el príncipe entrelaza nuestras manos y me cuenta una aventura que tuvo su amigo Cedric. Lo sorprendente es que logro seguir el hilo de conversación durante bastante rato. Eso me distrajo de pensar que falta poco para llegar a donde Brody dijo que vive su novia. Es muy raro para mí imaginar a Brody con pareja. No es que él sea demasiado feo como para gustarle a alguien, lo que pasa es que jamás tuvo una en el pasado o al menos no me enteré de que hubiera una mujer en su vida. Eso puede deberse a que él estuvo más ocupado con el trabajo y conmigo. Tiempo para el amor, aunque hubiera tenido oportunidad, no tenía. Pasan unos interminables minutos hasta que mi tutor se detiene en frente de una casa con un jardín delantero que es la envidia del propio Edén. Incluso en otoño los colores amarillentos parecen cobrar vida entre pequeñas porciones verdes. —Hemos llegado. El anuncio feliz de Brody se pierde en medio del sonido del c
Regina aparece en el comedor principal. Su sonrisa carismática es todo lo que llama mi atención. —Espero que Brody no haya presionado para que vinieras —me dice. —No, no lo hizo; pero lamento haber traído a alguien más. —No te preocupes. Si hubiera sabido de antemano que querías venir muy bien acompañado, le habría dicho a Brody desde el primer momento que mi invitación era para tres. Su risa es bastante estridente, incluso diría que despierta aún más su humor por solo escucharla. Intento pensar cómo llenar el espacio no tan vacío. El ruido de fondo es Martie haciendo sonidos de explosiones y el tintinear de los vasos en la cocina. —Cuéntame un poco sobre ti. —Regina toma asiento en frente de mí —¿Cómo vas en la escuela? —Bien. —Brody me dijo que conseguiste un trabajo nuevo, ¿qué tal está? Miro hacia el reloj de gato colgado en la pared del frente. Es extraño, simpático, pero extraño. —Está bien. <
Después del postre, todos continúan hablando de cualquier cosa hasta que de nuevo la atención se posa en mí. —Mason, asumo que los padres de Liam te adoran. —Miro a Regina que ahora se ve más calmada—. A pesar de ser tan joven sabes mantenerte a ti mismo y se nota que eres un chico tranquilo y maduro.—No sé si sea tan así —admito, no pudiendo evitar mirar al principito —. Conocí a los padres de Liam antes de que comenzáramos a salir así que todavía no sé si ellos estarán de acuerdo con eso.—En realidad, ellos ya sabían mucho sobre Mason así que dudo que nos prohíban estar juntos —confiesa Liam, sonrojándose hasta las orejas—. Hablo mucho sobre aquello que me gusta.Ruedo los ojos, pero la novia de Brody parece conmovida y golpea el brazo de su pareja quien parece querer
Durante la semana le he insistido a Irina para que me cuente por qué de repente no tenemos trabajo que hacer para su tío, pero no dijo nada al respecto; es más, cambiaba de tema cada vez que mencionaba eso. Como no iba a decirme nada sin importar lo que hiciera, la invité a cenar el viernes en la noche para ver si podía hacer que hablara luego de estar más rellena que un pavo.—¿Ya le dijiste al príncipe sobre tu oscuro y muy pantanoso pasado?—No, hasta me había olvidado de que eso quedaba pendiente. Le di muchas vueltas al asunto, pero siempre es la misma conclusión: prefiero que él sepa por lo que pasé y decida si podrá lidiar con alguien así.Ella se sirve otra calabaza rellena de la pequeña fuente en el centro de la mesa.—Mono, si Liam, a pesar de todo lo acomplejado e inestable que eres a veces, todavía sigue babeando co
Es sábado en la tarde y estoy solo en la casa porque Brody se fue a almorzar con la madre de Regina y los chicos. Terminé de ducharme hace rato, pero como me entretuve leyendo la nueva entrega de la revista Cupcake, casi pierdo la noción del tiempo y ahora tengo que correr para estar listo. Por apresurarme, casi me caigo dos veces y tengo que arrastrarme por el suelo para encontrar los tenis que se supone usaría hoy. Otra cosa que también me da problemas es el cabello que no quiere quedarse en el lugar hacia donde lo peino. Todo el maldito día pareció nido de pájaro raído y ahora que lo lavé se puso peor.Salgo de mi habitación estirando con cada paso los jeans negros que no usé de toda la ropa que me compró Brody, pero que ahora les llegó el momento de lucirse. Al salir de mi casa repaso la en muchos sentidos pobre primera cita: llevaré a Liam al arcade que está ce
De camino al arcade evito darle pistas sobre nuestra cita a pesar de que él insiste en saber. No quiero desilusionarlo antes de que al menos vea dónde la pasaremos bien… Creo. Luego de unos largos minutos evitando que adivine mis planes para la cita de hoy, dejamos el auto en el estacionamiento del arcade. No digo o hago nada, estoy esperando para que ponga mala cara o me comente algo acerca del lugar donde estamos por entrar.—Adivino, aquí es donde solías pasar horas de tu juventud.—No iba a llevarte a un restaurante que no puedo pagar. Esto es lo más romántico que se me ocurrió por una razón que pronto descubrirás. ¿Lo ves? Hay misterio y todo.Caminando juntos, pero en vez de pensar en lo increíble que se siente voltear disimuladamente y encontrarlo mirándome mientras se sonroja, me pregunto a qué lugares fantásticos lo llevaron otros chicos