Amaia.Al entrar en la habitación asignada a mi hermana, ella descansa sobre la cama, con los ojos cerrados y respiración tranquila con la mascarilla de oxígeno. Exhalo aliviada y agradecida. A su lado, el nuevo médico Elan Meleu y también el doctor Leroy, quien siempre ha cuidado de ella. Al notar mi presencia, éste último se apresura a acercarse para presentarme.—Señorita Mountbatten, él es el doctor Meleu. —Sonríe amplio—. No se deje engañar por su juventud, a sus veintisiete años es una eminencia en el campo y tiene un conocimiento excepcional sobre la condición de su hermana.Asiento, sin decirle que en realidad él mismo se presentó momentos antes.»Ha aceptado tomar el caso de Diara —continúa— y va a comenzar con el nuevo tratamiento, el mismo que le mencioné antes —Asiento una vez más— incluso aunque recién ha regresado a la ciudad.Parece avergonzado por lo último, como si con eso diera a entender que no lo ha dejado descansar. No obstante, es evidente su entusiasmo, mientras
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