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55 chapters
Capítulo 51  
EpílogoPunto de vista de Glenda Smith:Después de aquella hermosa Navidad, las cosas tomaron su curso de manera natural. Adams se dedicó por completo a su familia, convirtiéndose en el padre que había aprendido a ser con el ejemplo del suyo propio, añadiendo su propio toque. Se involucró totalmente en el cuidado de mi embarazo y estuvo presente cuando nacieron Alex y Alexa, nuestros más pequeños tesoros.Adri estuvo allí, aunque molesta, esperando afuera. Sin embargo, fue la primera en entrar a verlos cuando todo estuvo listo.Convertirse en hermana mayor fue un papel que Adri asumió con una responsabilidad que nos sorprendió a todos. Decía que, como la mayor, debía dar el ejemplo a sus hermanitos para que ellos también fueran buenos.Claro que, después de los primeros tres años, empezó a dudar de sus propias palabras. Alex y Alexa eran tan traviesos que, en algún punto, Adri decidió devolverles algunas de sus travesuras, convirtiendo la casa en un auténtico caos. Yo era la primera e
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Capítulo Extra I.
Carter y el CEO Miami 2018—¡Hola, Glen! Felicidades, tu discurso de graduación estuvo maravilloso. Sin duda eres la mejor graduada del 2018 de esta universidad.—Gracias, Marty. Felicidades para ti también, la comunidad médica de los Estados Unidos acaba de recibir a una gran profesional.Ambas jóvenes se abrazaron y rieron felices por haberse graduado.—Glen, ¿vas conmigo esta noche al baile o te vas con el insufrible de tu amorcito Frank?—Voy con Frank, Marty, y no le digas así, que es tu cuñado —respondió Glenda riendo.—¡Listo, querida, nos vemos allá!Martha, la mejor amiga de Glenda, se despidió con la promesa de verse en la fiesta de graduación esa noche, en el Yotel Miami. Por su parte, ella decidió pasar por el departamento de Frank para confirmar su cita. Se despidió de su familia, tomó su viejo Volkswagen, "Dora", y condujo hacia donde su novio de hace dos años.Al llegar al edificio, saludó al portero y subió al departamento. Con la llave que Frank le había dado, abrió l
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Capítulo Extra II.
Punto de vista de Adams Smith:Llegué al lugar en compañía de la familia del Sr. Márquez. Nos condujeron a una mesa ubicada en una posición discreta, pero estratégicamente perfecta, con una vista privilegiada de casi todo el salón y, especialmente, de la pista de baile. Mientras acomodaba mi silla y me servían una copa de vino, mi mirada vagaba por el lugar, apreciando la decoración y el ambiente festivo. Fue entonces cuando la vi.Era imposible no notarla. Ella no solo era la reina del baile; era una maravilla visual. Parecía salida de un sueño o de una pasarela, pero no de esas modelos de los años noventa, con su belleza clásica y distante. No, ella tenía esa vibrante presencia de las mujeres que desfilan en los shows de trajes de baño aquí en Miami, llenas de curvas explosivas que desafían la lógica.Era alta, de piel bronceada y luminosa, como si el sol la hubiese acariciado solo a ella. Llevaba un vestido dorado que abrazaba cada curva de su cuerpo de una manera que parecía diseñ
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Capítulo Extra III.
Adams soltó un profundo suspiro mientras escuchaba la explicación que con voz medio adormilada le diera Sam al otro lado de la línea:—Bueno, jefe, el caso es que no había habitaciones disponibles. Es agosto y el hotel está completamente lleno. Así que, como usted intervino por su seguridad, pensé que era conocida suya y que no le importaría. Por eso la llevé a su suite, pero le juro jefe que la dejé con toda su ropa puesta, solo le quité las sandalias porque parecía incómoda.Adams se pasó la mano por el rostro, masticando su frustración y tratando de mantener la calma.—Está bien, Sam, disculpa por despertarte. Buen trabajo, descansa. —Colgó con un tono seco y miró de nuevo a la mujer en su cama, un monumento de curvas y piel dorada. Ahí estaba, profundamente dormida, envuelta apenas por esa diminuta prenda que no dejaba nada a la imaginación. Adams se sentía atrapado en un dilema que su cuerpo claramente ya había resuelto por su cuenta, la prueba era que tenía una erección monument
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Capítulo Extra IV.
Punto de vista de Glenda Carter:Me desperté temprano, mi cabeza y mi cuerpo dolían como si un tren me hubiera pasado por encima. Al moverme sentí el cuerpo y el aliento tibio de alguien que me abrazaba con cariño. Me obligué a no gritar, rápidamente comencé a hacerme una idea de lo que me pudo haber pasado, mis lágrimas no paraban, pero en mi tristeza y mi frustración, sólo pedía a Dios que no fuera el malnacido de Frank quien se hubiera llevado mi virginidad para exhibirla como un trofeo.Lentamente salí del lado de la persona que estaba a mi lado, que por cierto dormía como si le hubieran golpeado en la cabeza. Con un movimiento lento, retiró el edredón de su cuerpo, haciendo que se volteara y quedara boca arriba, mostrándose en todo su esplendor.-"Bendita la madre que lo parió" -pensé para mí. -Gracias Señor, no sólo no fue Frank, sino que me enviaste un modelo de revista, literal, y además con una excelente artillería pesada. Pues si es así en estado de coma. ¿Cómo estaría cuand
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