Capítulo 117
Fabiola había acordado la reunión justo a la hora de la cena.

Eligió un restaurante francés de ambiente tranquilo. En el centro del salón principal había una pequeña tarima donde tocaba un violinista.

El local tenía solo una planta, con reservados ubicados al final del pasillo.

La decoración era elegante y de buen gusto.

Cuando Ana llegó, Fabiola ya estaba sentada en el reservado.

Tenía cuarenta y seis años, pero se cuidaba tan bien que apenas se distinguía de alguien de treinta y tantos.

El tiempo había sido generoso con ella, sin dejar marcas visibles en su rostro.

Al oír ruido, Fabiola levantó la mirada y, al ver que era Ana, la frialdad en sus ojos disminuyó ligeramente.

—¿Ana? Siéntate, por favor.

Ana saludó educadamente con un "señora" y tomó asiento frente a ella.

Fabiola pidió el menú a un camarero y se lo entregó a Ana.

—No seas formal conmigo. Mira si quieres algo más.

En el menú había varios platos marcados, todos del gusto de Ana.

Ella se quedó perpleja unos segundos, con s
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