Capítulo 0228
Helena levantó el tabique entre los asientos delanteros y traseros en el primer momento.

Así, el espacio trasero se convirtió en un área cerrada y estrecha.

Cira, arrastrada por él, se arrodilló en el suelo del coche, su cuerpo entre sus piernas, su espalda contra el tabique, y él frente a ella.

La estrechez del espacio no le dejaba escapatoria.

Cira, sofocada, empujó el pecho de Morgan: —¡... Qué haces! ¡Suéltame!

Morgan la sujetaba con una mano mientras apretaba su barbilla con la otra, mirándola fijamente a los ojos.

—Podría encontrar ochocientas excusas para justificar las mentiras de Marcelo hacia ti, y otras ochocientas para culparme de crímenes infundados. Secretaria López, eres muy imparcial.

Él, claramente herido, no se sabía de dónde sacaba la fuerza para retenerla así.

El aroma a nieve de Morgan invadía su nariz, ineludible: —Es verdad que por mi culpa, Lidia te dejó en el bosque salvaje, pero no tengo la relación que piensas con ella.

¿Estaba explicando?

Qué absurdo.

—Nunca
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