El repentino sonido motorizado hizo despertar a Jack, sus ojos viajaron de un lado a otro por un momento antes de comprobar que ella estuviera a su lado. Ágilmente y colocando las manos en el suelo se levantó listo para inspeccionar los extraños sonidos que había percibido.
Sus silenciosos pasos ni siquiera hicieron el mínimo sonido al pisar la tierra y lo escombros del lugar en donde habían decidido pasar la noche. Por un momento Jack se percató que no había pasado mucho tiempo desde que ambos habían decidido dormir, el fuego a su lado brillaba lo suficiente para iluminar por completo el rostro de Cleo. Los golpes y las heridas sobre el femenino rostro lo hicieron enfadar, recordándole el grave error que había cometido en aquel viejo edificio.
Su cuerpo estaba tan cansado y adolorido que el cuello le dolía con cada mínimo movimiento.
Se detuvo en la entrada de
Había un gran silencio entre ellos dos, el rostro de Cleo demostraba por completo todas las emociones que sentía dentro de ella. Se sentía expuesta ante él y aunque tener el torso desnudo ante él no le incomodaba. Si le incomodaba la extraña tensión que se había creado entre ellos.Jack se aclaró la garganta con fuerza, ocasionando que el sonido llamara la atención de Cleo. Él la observó por un momento, arrepintiéndose de haber actuado de esa manera sin pensarlo. Sin decir ni una sola palabra pasó la mirada por las costillas de Cleo antes de observar la herida sangrante que tenía al lado de su pecho izquierdo.—¿Duele mucho?—preguntó antes de observar como ella lo veía antes de ruborizarse por completo.— deja de imaginar cosas, Cleopatra.—¡No estoy imaginando cosas!—soltó ella, defendi&eac
El silencio entre ambos fue desgarrador. Especialmente cuando Jack se alejó por completo de ella, llevándose ambas manos al cuello al mismo tiempo que soltaba un ruidoso suspiro lleno de frustración.— ¿Qué has hecho?—preguntó, negando, intentando creer que lo que acababa de suceder solo había sido parte de su imaginación— esto no puede ser real... ¡Mierda!—gritó, olvidando principalmente la razón por la cual se había molestado con ella.—No grites...nos van a descubrir—susurró Cleo, apretando con fuerza los puños— lo siento, no fue mi intención incomodarte.&
Las puertas de la oficina del general se abrieron por completo antes que Jack entrara con sus poderosas botas militares.—Jack…— murmuró con felicidad. Verlo de nuevo frente a él significaba una sola cosa, Cleo estaba de regreso y a salvo.— ¡Red Light se, general!— soltó, saludando a su superior con respeto. — ¡He terminado mi misión, señor!—anunció, hablando en un tono alto— ¡La señorita Cleo ha llegado a la base tal como se lo había prometido, señor!—Descansa— soltó el general, dibujando una sonrisa en su rostro al verlo de nuevo. 
Las puertas de la oficina del general se abrieron por completo antes que Jack entrara con sus poderosas botas militares.—Jack…— murmuró con felicidad. Verlo de nuevo frente a él significaba una sola cosa, Cleo estaba de regreso y a salvo.— ¡Red Light se, general!— soltó, saludando a su superior con respeto. — ¡He terminado mi misión, señor!—anunció, hablando en un tono alto— ¡La señorita Cleo ha llegado a la base tal como se lo había prometido, señor!—Descansa— soltó el general, dibujando una sonrisa en su rostro al verlo de nuevo. 
Una sonrisa de maldad se escapó en el rostro de Bill cuando Jack se sentó frente a él, retándolo con la mirada al mismo tiempo que tensaba los músculos de su rostro, logrando que su mandíbula se afilara incluso un poco más de lo que ya solía estar.El general se mantenía en completo silencio, pensando en el extraño ambiente que se había terminado por convertir la conversación que había comenzado. Nunca se había imaginado que Jack estuviese dispuesto a casarse con su hija y mucho menos hubiera imaginado que él hablara con tanta seguridad al demostrar los claros intereses que tenía hacia Cleo. Bill permanecía en silencio, mostrando una extraña mirada que inquietaba al general.—¿Por qué debería de considerarlo una opción?— soltó el general, volteando hacia la dirección de Jack— Bill dentr
Los pasos de Bill hicieron eco en la zona de entrenamiento. Con cada una de sus pisadas el suelo crujía bajo sus pies como si este se debilitara con casa paso que él daba. Frente a él se encontraban los dos soldados posiblemente más fuertes del lugar, Logan se mantenía sentado en una de las bancas mientras que Jack permanecía de pie frente al lado, con la espalda recta, lucia tan confiado que por un momento hizo que Bill titubeara al acercarse.—¡Logan, me alegra verte de pie!— comentó, acercándose con una gran sonrisa llena de falsedad que fue detectada de inmediato por los ojos azules de Logan.—Tenemos que hablar— soltó Jack. Clavando la mirada en el soldad rubio que acababa de llegar— es importante así que toma asiento.—¿Logan acaba de despertar y ya le has puesto a trabajar?— preguntó Bill, sentándose en el suelo. Recar
Cleo se separó por un momento, aturdida por culpa del beso que acababa de recibir. Jack la miró por un momento, acariciándole el cabello sin poder dejar de verla a los ojos.—Lo siento— soltó antes de aclararse la garganta— por haber sido un cobarde y no haber admitir lo mucho que te quería.—¿Por qué ahora?—preguntó ella, limpiándose las lágrimas que habían comenzado a caer por su rostro— ¿Por qué cuando probablemente estoy a punto de desaparecer de tu vida?—Tenía miedo de no volver a verte nunca más— confesó, notando como todos los soldados a su alrededor los veían con sorpresa— nunca he hecho esto Cleo, nunca había sentido esto y siempre me lo había prohibido pero quiero que sepas que eres la primera y serás la última en tener mis sentimientos. Lamento no haber
Cleo se dejó caer al suelo antes de llevarse las manos a la cabeza y gritar con desesperación. Las esposas de metal que tenía en sus muñecas y tobillos le impedían moverse. Una segunda explosión atacó el lugar, logrando que una de las molduras del techo cayera. Destruyendo todo lo que estuviera a su paso.Con desesperación comenzó a golpear las esposas con cualquier material que hubiera en el suelo, algunos soldados heridos se levantaron del suelo, tratando de proteger el lugar pero las heridas que les habían provocado las explosiones eran tan graves que con seguridad morirían dentro de unos minutos. Un grito de satisfacción salió de su garganta cuando las esposas se rompieron, liberando sus manos. No era lo suficiente tonta como para no notar lo que estaba sucediendo en realidad, estaban haciendo todo eso para recuperarla, para llevársela una vez más pero ella estaba disp