Estimadas lectoras y lectores En aquel entonces, Massimo estaba ciego por lo que sentía por Alessia, nunca se dio cuenta de la verdadera joya que tenía en casa.
- Disculpe, señorita, de casualidad. ¿Vio pasar a mi esposa? Una chica bajita… - Dijo Massimo en la recepción.- ¿Es la mujer que subió a su habitación? ¿La chica rubia? – Dijo la recepcionista un poco confundida.- No, mi esposa es una chica bajita con la que llegué…- Perdón, señor, pero la mujer que llegó hoy nos dijo que ella era su esposa.- ¡Oh, ya veo! Bueno… ¿Vieron pasar a la chica bajita con la que llegué?- Sí, salió del hotel, pero no vimos para dónde iba… Disculpe usted…- ¿Cómo? ¿Ella no se hospedó aquí?- No señor… Solo la vi pasar con una bolsa y una mochila.Massimo sintió un escalofrío recorrerle, salió del hotel, miró para todos lados. Las calles lucían con personas, pero conforme avanzaba la noche, el número de personas reducía.Antes de entrar en pánico, decidió marcar el número de su esposa, ella estaba sumergida en una reunión de chicas y chicos de su edad, más o menos de su edad. Reía y consumía cerveza, esa reunión le recordó a las que iba cuando vivía en Gaet
Luego del desayuno, en donde Massimo, Luciano y Laura, se miraban a los ojos y solo estaban a la expectativa. Massimo decidió que hoy pasaría el día con Paolo, quería que salieran a dar una vuelta. Maurizio se quería agregar al viaje, pero Laura y Luciano lo distrajeron.- Papá, ¿A dónde vamos a ir? - Preguntó Paolo, intrigado.- ¿Mmm? No tengo idea, pero lo único que quiero es platicar contigo. Hay dos cosas que quisiera que platicáramos.- ¿Qué cosas? - Volvió a preguntar Paolo sin entender a su padre.- Bien… La primera y la más importante, ¿Sabes que te amo, verdad?- ¡Sí, papá! Yo también te amo, pero ¿A qué va todo esto?- ¡Ah, ya sé! ¡Vamos al mirador…! - Dijo Massimo recordando que aquel lugar es un lugar despejado y que se presta para platicar. - Quiero tener una plática de hombre a hombre contigo. - Dijo Massimo sinceramente.- ¿De verdad? ¿Por? - Preguntó el chico asombrado.- ¿Oye, quieres algo de la tienda?- ¿Una gaseosa?- Bien, en la primera tienda que veamos bajamos p
Massimo observa con atención a su hijo y no sabe por dónde comenzar, ¿Cómo le dices a tu hijo, que no es tu hijo?- Paolo… ¿Sabes que te amo, verdad? – Pregunta Massimo con precaución.- Papá… por segunda vez sí, sí lo sé y yo también te amo mucho, papá, pero ¿Qué es lo que querías contarme?- Paolo, cómo podrás haberte dado cuenta, tu madre y yo, no fuimos las personas más responsables que hayan existido.Tu madre cometió errores, yo cometí errores y eso es parte de la vida. Lo importante es enfrentar las consecuencias y seguir adelante.Cuando te digo que te amo, no lo digo de manera vacía, como cuando quieres caerle bien a una chica, tú eres mi hijo y te amo por el hecho de que eres mi hijo. Te vi nacer, crecer y, aunque no siempre estuve a tu lado, trate de ver cómo crecías.Massimo tomó una gran bocanada de aire y luego la dejó salir en un largo suspiro. Sintió cómo su estómago se revolvió y supo que no podía retrasar más el momento.- Paolo, amé de muchas maneras a tu madre, inde
Valeria miraba el recipiente con las cenizas del abuelo Alberto y no podía evitar sentir una gran opresión en el pecho, ella misma se llenaba de nostalgia.Él solo recordar la vida que llevó a lado de sus abuelos, el recordar la manera tan abrupta en la que su abuelo se fue.- ¡Ay, abuelito! ¿Cuántas cosas cambiaron desde ese día que fuiste por mí a la escuela? – Dijo Valeria con nostalgia.Valeria recordaba aquel día en el que su abuelo abruptamente llegó para llevarla a un destino incierto; de eso ya habían pasado 25 años.Una aventura que la llevó a conocer a nuevas personas y que, desde que las conoció, nunca más dejó de verlas.Hoy, regresaba Paloma y Aldo de luna de miel, aquella hija producto de su amor de juventud que tanto amaba y que en poco tiempo daría a luz, estaba comenzando su nueva vida, a ella si le había tocado una buena pareja, ella si había aprendido a reconocer lo que eran aquellos verdaderos destellos de amor.Solo era cuestión de un par de meses para que, la reci
La tarde cubría los jardines de la casa de los D’Angelo, Luciano y Almendra estaban recostados debajo de un roble que tenía la casa de Magnus.- Luciano, ¿Has pensado en lo que hablamos? – Pregunto Almendra viendo al hombre que estaba recostado a su lado.- ¡Mmm! ¡No! Ahora estoy descansando debajo de un árbol, abrazando a una linda y hermosa chica, mi mente está en blanco… - Dijo Luciano con pereza.- ¡Luciano! En breve nos estaremos yendo a Nueva Zelanda y es importante que arregles lo que debas arreglar, además de que, por lo que me dijiste, ella también se va a ir, así que si quieres hacer algo, este es un buen momento. – Dijo Almendra zafándose de su abrazo.- ¿Mmm? ¿Por qué rompes mi tranquilidad con cosas que no quiero pensar por ahora? – Dijo Luciano con fastidio.- ¿Cómo que por qué? Ella también es tu hermana y ya va siendo hora de que arregles las cosas que hiciste en el pasado. No te digo que sean los mejores amigos, pero sí te digo que debes intentar por lo menos pedir di
Paloma se encontraba un poco cansada, luego de regresar de su luna de miel, todo había sido un torbellino de emociones y reuniones.La semana había pasado muy rápido, cuando menos lo imaginó Paloma, ya era viernes, todo se había movido entre llegar a casa, desempacar e ir por Enzo.También no ayudaba que las chicas querían conocer detalles de la luna de miel.La semana pasó rápidamente, entre, escuchar las aventuras de Enzo y Gio, seleccionar la casa soñada para irse a vivir a México, tramitar todo para que Enzo llegara al mismo colegio donde Gio estudiaría, que casi olvida una reunión que había aceptado sin mucho ánimo ir, pero que había prometido asistir.Luego de que Paloma regresó de luna de miel, checó su aplicación que usaba para llevar el conteo de las semanas de embarazo y, precisamente, marcaba el inicio de las últimas 4 semanas, no podía evitar sentir cosquillas en el estómago cada vez que imaginaba el momento de la llegada de Isabella.Hoy, particularmente, se había levantad
Definitivamente, el tiempo, lejos de todos, lo había cambiado, al final Paloma serían las hormonas que movían su estado de ánimo a voluntad, lo que hizo que ella estirara su mano y tocara la del joven.- Luciano… Creo que lo que pasó hace tiempo, no debería ser motivo por el que no podamos intentarlo nuevamente, no te digo que seamos los hermanos más unidos, pero por lo menos podemos intentar hablarnos y ya el tiempo dirá…- ¿Estás segura de lo que dices? ¿Acaso tan fácil se te olvida que te levante la mano? – Dijo Luciano, apenado y tratando de alejar su mano.- Luciano, somos hijos del mismo padre… No podemos seguir peleados o distanciados toda la vida. La verdad es que los artífices de todo esto, ya ni están o al menos eso creo, mientras tú y yo, estamos alejados. Creo que por la sana convivencia con nuestros hermanos, lo mejor es que limemos asperezas. – Dijo Paloma de manera muy tranquila y sincera.- ¿Crees que tu esposo me va a aceptar? – Pregunto Luciano con evidente duda en l
Luciano acompañaba a Paloma, quien, por alguna razón que ni él conocía, venía aferrada a su mano, tanto que, al mismo Luciano, ya le dolían aquellas contracciones de parto.En la mañana, cuando se despertó, jamás por su mente hubiera imaginado estar viviendo un momento como este, menos a lado de quien lo vivía.- ¡BRAYSON! ¿Falta mucho para llegar al hospital? ¡AY, MI DIOS! ¡MALDITA SEA! ¡DUEEELEEE! – Gritaba Paloma y, a la vez, trataba de ser fuerte.- ¡Disculpe, señora…! ¡Voy lo más rápido que puedo! Al parecer, hay un accidente porque el tráfico va a vuelta de rueda y no podemos salir de esta carretera.- ¡Demonios! ¡Aaaaayyy! Duele… - Dijo Paloma aferrándose a la mano que tenía sujeta.- ¡Por favor! ¿Puedes marcar a mi mamá y dejarla en alta voz…? - Dijo Paloma casi al borde del llanto.- ¡Sí, señora…! - Dijo Brayson preocupado, viendo por el retrovisor cómo la pobre chica vivía momentos de dolor.- Paloma, ¿Hija? – Contestó Valeria mientras jugueteaba con Alberto.- ¡MAMI! – Grit