Capítulo 550
A Sara le recorrió un ligero escalofrío y se tapó la cara con los ojos enrojecidos.

Flavia dijo con dureza: —¿Para qué te tengo a ti? ¿Has conseguido los planes de Urso?

Sara negó con la cabeza.

—El hermano mayor no dejará entrar a nadie en su despacho, tiene instaladas cámaras y sabrá al instante quien entra ahí, excepto Lorena.

Así que Flavia se llevó a Lorena de su despacho por la tarde, y Urso se enteró antes.

Los ojos de Flavia se hundieron mientras apretaba los dientes y la miraba.

—La familia Nieves no cría inútiles. Si tan inútil eres, lárgate de aquí.

Sara se acercó temerosa y tiró del brazo de Flavia, llorando y suplicando: —Mamá, deme otra oportunidad, le ayudaré como es debido, ¡no me eche!

Flavia entrecerró los ojos y la miró fijamente durante unos segundos.

Los ojos fríos y hostiles cambiaron gradualmente de temperatura, y sus movimientos acariciaron suavemente el pelo de Sara, su tono suave y aparentemente convincente.

—Buena hija, mientras seas obediente, seguro que no
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