Aunque he podido calmar a mi hija, el hecho de que siguen disparándonos hace que ella salte del miedo y vuelva a llorar, por eso, Santiago busca algo por cada compartimiento del auto hasta que encuentra unos audífonos que de inmediato me entrega.
— Estos aíslan el ruido por muy fuerte que sea, por favor úselo en la bebé. — dice Santiago sonriendo aliviado y yo no dudo en colocárselos a mi hija para ver si así puede calmarse.— Muchas gracias, realmente mi bebé necesitaba esto.Nuevamente entretengo a mi hija con los juguetes, mientras observo a mi alrededor implorando que esto termine pronto, pero las personas que han podido a acercarnos parecen ser buenos en lo que hacen.Un teléfono suena y yo tiemblo pensando en que pueden ser malas noticias, Santiago no duda en responder la llamada y la coloca en altavoz para que yo pueda escucharlo.— Estoy a sus órdenes, jefe.Sé que no soy la persona apta para ayudarlos, porque lo que sé de armas es que disparan y que con ellas, pueden incluso asesinar a uno o muchas personas, pero, no puedo quedarme de brazos cruzados viendo como tienen cada vez más desventaja.Por eso, abrazo a mi hija y la detonación no se hace esperar, el interior del bus tiembla, pero, no tanto como lo hago yo porque realmente esto es una completa locura, una que posiblemente me cueste varios regaños de mi esposo.Lo peor es que la detonación fue tan grande que mi bebé salta asustada y llora como si estuviera herida, por lo que, la cargo y arrullo mientras camino hacia donde dejé la ventana abierta.— ¡Amor! — grita Maximiliano corriendo hacia el autobús.— Aquí estamos. — susurro y de inmediato los chicos gritan.— ¡La ventana!Rápidamente, la cierro para observar las marcas que dejan
Nos separamos porque no puedo insistir en quedarme cuando Maximiliano parece tener otros intereses donde yo no soy parte de eso, pero, no puedo evitar pensar constantemente en la palabra “todas” que fue usado para informar quien está detrás de esto.Sin embargo, no puedo preguntarles a los chicos que me acompañan cuando es evidente que ellos fingirán no saber lo que sucede antes que delatar a su jefe. Es por ello, que por primera vez desde que conozco a Maximiliano quiero saber sobre su vida, esa que tuvo antes de encontrarnos en el club donde trabajaba.Pero, ¿A dónde voy para recibir la información que quiero? Maximiliano debió ser reservado y aunque no lo fuera, dudo que sus escoltas o su padre me cuenten al respecto. Por lo que, estoy con curiosidad y sin saber cómo saciarla.— Jefa, ¿se encuentra bien? Parece perdida en sus pensamientos.— Sí, tengo muchas co
Intento pensar en cada una de las situaciones complicadas en las que Maximiliano y yo he sobrevivido para no dejarme llevar por los celos que amenazan por poseerme completamente.Es por eso, que escribo su número de teléfono y lo llamo con el fin de calmar todo resolviendo dudas con lo que me diga. Por fortuna, apenas lo llamo me contesta a un poco alterado.— ¡¿Le ha pasado algo a la bebé o a ti?! — exclama Maximiliano con la preocupación que lo caracteriza.— No, nosotras nos encontramos bien.— Entonces, ¿por qué me estás llamando? — pregunta Maximiliano y yo suspiro profundo para no gritarle.‘Sin duda ha realizado una mala elección de palabras.’ Me digo mentalmente.Me quedé en silencio durante varios segundos porque no quiero gritarle al hombre que ha comenzado a actuar como un tonto.— Parece que no quieres hablar conmi
Debo reconocer que no estoy del todo contenta por saber que tiene que estar presente uno de los Barack para poder yo pasear en mis vacaciones, pero también debo tomar en cuenta en que no puedo dejar a la ligera la seguridad de mi hija y la mía cuando mi esposo tiene muchas amantes resentidas.— Lo siento si no le agradó la decisión del jefe, pero siendo honesto con usted, creemos que es lo mejor.— No le demos más importancia a eso, sigamos con lo relevante y es disfrutar de mis vacaciones. — digo caminando con mi hija hacia la puerta.Los escoltas no demoran en seguirme y yo camino con mi hija por los pasillos del centro comercial en busca de un vestido de baño para mi pequeña bebé.Ni siquiera debo preocuparme por la seguridad porque de eso se están haciendo cargo los chicos, ni tampoco necesito preocuparme por el dinero porque para eso está mi suegro y el dinero que d
Realmente no quiero involucrar a nadie en… ni siquiera sé como llamar esto, porque aunque estoy molesta con Maximiliano, no he permitido que esto se convierta en una discusión.Sin embargo, es evidente que no estamos bien y es debido a su pasado antes de conocerme, uno del que no tengo derecho a opinar, pero al ser este el pasado que tiene pensado causarme daño, debo hacer algo al respecto. Solo que no ahora, porque quiero disfrutar del baño en el río con mi hija.— Sabes perfectamente que mi hijo no me va a escuchar por mucho que quiera decir cosas agradables para que él no enloquezca al verte así. — dice el señor Barack.— Entonces lo mejor es que se relaje un poco y disfrute de este pequeño paseo con su nieta. Porque de nada le sirve desesperarse cuando evidentemente eso no va a cambiar la conducta de su hijo.— Tienes razón, de todas maneras tu esposo se va a
Mi parte racional me dice que no debo tomar literalmente las palabras que me ha dicho Maximiliano, pero también hay otra parte de mi cerebro que me dice que realmente se siente avergonzado de mí.‘Tranquilízate un poco Axael, no hagas todo un drama.’ Me digo mentalmente— Lo que escuchaste, Axael. ¿Acaso no sientes vergüenza? Ya no eres una niña ahora eres madre, ¿no te das cuenta que todo ha cambiado en tu cuerpo?— ¿Por qué debería darme vergüenza? ¿Es porque tengo todo mi cuerpo marcado porque tuve a tu hija y recibí varias cirugías para continuar con vida?Sus ojos se abren y yo lo observo fijamente notando que al fin está entendiendo que no es la manera de exigirme algo. Pero, yo no me pienso dejar de sus enojos. Porque por mucho que no quiera tener una discusión con él no voy a tolerar estas faltas de respeto.&mdas
Maximiliano me agarra la mano pero se nota que lo hace con extremo cuidado como si yo fuera un animal que en cualquier momento fuera a atacarlo. Entonces yo lo observo fijamente intentando comprender cuál es la causa de nuestra debilidad.Porque nos queremos y mucho, pero somos tan susceptibles que cualquier cosa nos altera. Es por eso que discutimos aunque sabemos que no seríamos así de desgraciados. Es esa la razón de tergiversar la información y causar malentendidos.— Cariño, no quiero ofenderte pero, ¿no necesitas ayuda terapéutica? — pregunta Maximiliano preocupado.— ¿Lo dices porque no me di cuenta de cuánto tiempo había pasado desde que comencé a flotar?— Esa puede ser una señal de que las cosas están mal. — dice Maximiliano y la verdad es que yo también me preocupo porque me concentré tanto en otras cosas que no
Intento procesar qué es lo que está sucediendo, pero la realidad es que ninguna conversación que pueda yo tener en mi mente es coherente, las sensaciones que experimento son tan grandes que no puedo razonar y Maximiliano lo sabe.— Espera un momento, por favor.— Lo siento, pero no puedo esperar, estás demasiado ardiente. — dice Maximiliano retomando su ataque mientras yo me esfuerzo por evitar que la bebé se mueva tanto al punto en el que corra el riesgo de caerse.— Por favor, dame un momento, esto es demasiado para mí. — susurro sintiendo como mi cuerpo responde a cada movimiento que Maximiliano realiza con su lengua en mi intimidad.Se supone que tenemos que hablar sobre lo que sucedió hoy, pero el deseo puede más que cualquier cosa y por eso, mi cuerpo reacciona tan bien que realmente me avergüenzo.‘Como pude sucumbir tan fácilmente a unas leves cari