Capítulo 44

Amaya

Miré a Hiro y negó, respondiendo la pregunta muda y clara sobre lo que le pasaba al hombre, entonces solo tuve que esperar hasta que llegamos a la capilla. Ahí, con una calma infinita, me bajé para esperar. Mi madre me sostuvo antes de caminar con mi hermano, y me padre me tendió el brazo, no sin antes sacar su teléfono y enviar un mensaje.

No sabía lo que eso significaría, no sabía lo que eso desataría, no sabía lo que eso implicaría.

Cinco minutos después, caminé bajo la marcha nupcial. En el lado del novio están personas que seguramente eran los rostros de las familias más representativas, de las leales y amigas, y en el caso de mi lado, estaba en consejo de la Yakuza, uno que se había quedado en un hotel controlado y supervisado por ellos.

Había confianza para negociar, para venderse armas y hasta int

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