Ordenaron la comida y la incomodidad de Enzo crecía con cada minuto que pasaba ya que la conversación no podía ser más superficial, Katia haciendo planes para su futura boda con “Eduardo” y su madre proponiendo viajes, autonombrándose administradora de su fortuna.
Su hastío era tal que olvidó “la sorpresa” que les tenía, pagó la cuenta y salió casi corriendo del lugar, afuera, al despedirse, Adia lo apartó de su hija y le dijo:
–Ya mismo vas a explicarme qué pretendes.
–Conocí a Katia de casualidad, imagínese mi sorpresa cuando me dijo su nombre y supe que era mi verdadera esposa, me gustó y estoy pasando tiempo con ella.
–Le diste un nombre falso –alegó con molestia.
–Me hace mucha gracia su molestia, ¿sabe qué fue chistoso realmente?, que su hija no tuviera idea de c&oa
–¿Qué vienes a hacer aquí? –espetó Marcos Reyes cuando vio a su sobrino aparecer en la empresa. –Vine a ver cómo van las cosas, ¿me pones al día tú o tengo que llamar a tu hijo? –Qué desfachatez la tuya, fuiste notificado de la crisis que estamos atravesando y nos dejaste con el problema para irte a jugar póker, ahora, ¿qué vienes a ver? –No quiero discutir, solo dime qué está pasando. –Un nuevo transportista se instaló en el puerto, ofreció doble sueldo a los choferes, mejores condicion
Enzo aceptó de muy buena gana la advertencia que le hacía William sobre la reacción de Gutiérrez al saber que le habían robado la mercancía de contrabando que tenía camuflajeada entre las cajas de textiles que siempre manejaba. –Esperaré su llamado. –¿Cómo te fue con tu suegra? –Esa es tremenda víbora, está tratando de estafarme en mi propia cara, pero le tengo una gran sorpresa. –Ya veremos cómo me recibe mañana Gutiérrez, te mantendré al tanto. –Gracias William
Marilyn se quedó mirando su esbelta y elegante figura mientras se alejaba de ella, lo vio hasta que las puertas automáticas del hospital se cerraron detrás del que consideraba el amor de su vida, un relámpago iluminó la noche y una fría lluvia comenzó a caer sobre ella.Permaneció allí por un largo rato, el suficiente para recordar el momento en que lo conoció:INICIO DE FLASHBACKEntró a un club nocturno con el único fin de buscar trabajo, el vestido que usaba había perdido una buena parte de su brillo, sus desgastados zapatos de tacón también daban cuenta de haber pasado sus mejores días, un viejo bolso al que solo le quedaban algunos rastros de las lentejuelas que en su momento lo adornaron y su rostro luciendo un maquillaje muy recargado para verse mayor.&
Cuando las puertas del hospital se cerraron a su espalda, Enzo avanzó hasta el ascensor que lo llevaría al piso donde estaba internada Patricia, su teléfono vibró y tuvo que atender la llamada antes de subir al aparato. –¿Qué tenemos? –Es el casino Hollywood señor. –¿Qué pasa? –Creo que debería venir. –De acuerdo –aceptó volviendo sobre sus pasos, tuvo que correr para llegar a su automóvil y evitar la lluvia–, vamos al Hollywood, espero terminar pronto y me llevas a mi casa, hac
Una vez que tenían servidos sus respectivos desayunos, tomaron asiento en la barra de la cocina y Enzo tomó la palabra: –Comenzaré por decirte que, finalmente accedí a la orden de mi abuelo y me casé con la hija de los Gutiérrez-Zambrano. –¡Carajo! Eso no me lo esperaba, y…, ¿qué tal?, ¿cuál fue tu primera impresión de tu esposa? –La mujer con quien me casé no era la verdadera Katia Gutiérrez. –¿Perdón? –preguntó Greg asombrado y a punto de ahogarse con el jugo de naranja.&
Enzo la ayudó a empacar sus efectos personales, salieron del hospital y la acompañó a subir en uno de los automóviles que tenía a su disposición, habló tanto con el chofer como con los dos escoltas que tenía asignados para ella y después se dirigió a su propio vehículo con el objetivo de ir a su empresa.Al estar juntos dentro del vehículo, Greg dijo: –Definitivamente, te desconozco cuando estás con la falsa Katia. –Ya no podías aguantar un minuto más para joderme, ¿verdad? –¿Adónde vamos ahora? –preguntó evitando responderle a Enzo, pero con una amplia sonrisa en su rostro.&nbs
Patricia comenzó a sudar frío, si Enzo había estado con sus padres y sabía de su hijo, ¿por qué no le había mencionado nada?, ¿qué estaba esperando?, ahora tenía pánico de regresar a la casa, se había salvado de su ira cuando la descubrió aquella noche a punto de ser violada por unos ebrios desalmados, pero si ahora sabía que tenía un hijo, quien sabe que estaba planeando contra ella. –¿Hace cuánto que lo conocen? –Poco tiempo después de que empezaste a trabajar para él, se presentó como tu jefe y mencionó que se enteró de la enfermedad de Carlitos, así que quería información para ayudar. –¡Ay Dios! –Hija, estás pálida, qué pasa, siéntate, tú acabas de salir del hospital no debiste venir tan
Enzo recibió en su teléfono un mensaje de Adia, citándolo a una reunión, donde, según ella, deben tratar un asunto sumamente importante para los dos.Él tecleó rápidamente su respuesta y resopló al dejar el celular sobre su escritorio. –¿Qué pasa? –indagó Greg. –Adia Gutiérrez se está impacientando, quiere que nos reunamos para un asunto sumamente importante, según sus propias palabras. –¿Quieres que te acompañe? –No socio, tú hoy ocúpate de esperar tus indicaciones, yo debo comunicarme con mis hombres en el almacén pa