Para aliviar un poco el estrés del trabajo, ambas chicas estaban bebiendo demasiado felices, olvidando por completo lo que había ocurrido en todo el día.
A veces, Ever creía que la mejor solución era dormirse un día para no despertar nunca más, pero, aún tenía muchas cosas por hacer incluyendo ser la compañía perfecta para su mejor amiga.
—Si, al menos supiera que te iban a contratar de mantemiento por lo menos estuvieras barriendo donde trabajo para que vieras todos los días a tu eterno enamorado con la cara sucia—dijo Atenea cuando era la quinta copa de licor que estaba bebiendo.
Todo lo contrario, a Ever quién estaba un poco mal por dentro porque la comida de sus padres se había dañado.
Sin embargo, se levantó de su asiento para pedir otra ración de comida porque quería sentirse bien para que su amiga no sospechara nada.
Se encontró con otro chico en la fila mientras intentaba hacer funcionar su teléfono, sin embargo, ahora tenía la pantalla completamente negra.
—Si quieres te quiero ayudar con esto. Por cierto, un gusto conocerte soy Travis—le dijo este desconocido alzando su mano.
Ever, llena de inseguridades, tenía miedo de que fuera algún tipo de ladrón, no obstante, igual le iba a dar un voto de confianza.
Fue una de las primeras impresiones que le dio este hombre porque tenía un bolso grande en su espalda como si hubiera llegado de viaje del extranjero porque era diferente a las personas que había conocido antes.
—Soy Ever, aunque no importa el teléfono porque se cayó en el suelo camino al trabajo. Igual era un modelo viejo, por eso en cualquier momento se iba a dañar—fue la respuesta de Ever cuando este chico había quedado impresionado con el ingenio de Ever, esperando conocerla más junto a su amiga porque las había visto salir de una tienda.
Luego, ella lo guardó en su teléfono para terminar de comprar su cena junto a las otras bebidas que iba a compartir con Atenea.
A los pocos minutos cuando regresó con todo listo, se reunió con su amiga quién como siempre se estaba lamentando por su vida amorosa.
—¡No tienes lo complicado que es vivir sola! Con todo el dinero que tengo puedes incluso comprar un avión presidencial—grito tan fuerte su amiga mientras seguía moviendo la botella estando recostando en la mesa.
Ever consoló a su mejor amiga mientras seguía comiendo hasta que noto que el chico se le estaba acercando con un pañuelo blanco en sus manos porque era para limpiar las lágrimas de Atenea.
Ambas se quedaron impresionadas por el gesto de Travis, quién después se sentó con ellas para seguir bebiendo con ellas y comentarles que era nuevo en Francia porque había venido desde lejos por un contrato de trabajo.
Esa misma noche, Gael estaba recostado en su cama, terminando de probar unos olores que nadie más había descubierto ese talento natural que había tenido desde que trabajaba con sus padres.
—Esto debería servir para mañana—se dijo así mismo cuando terminaba de cerrar unas carpetas con las fórmulas químicas de los perfumes porque no quería que nada saliera mal hasta que vio el expediente de Ever.
De todas maneras, ahora que estaba de regreso aquí, lo primero que iba a hacer temprano era visitar la tienda donde estaba trabajando esta chica porque aún tenía el presentimiento por dentro de que la conocía en algún lado.
Incluso cuando fue al apartamento donde vivía con sus familia, le hizo recordar cómo era la vida antes del accidente.
—¿Entonces eso quiere decir que vas a trabajar conmigo en la empresa? Ever, cariño deberías alquilarle la terraza de tu casa porque nadie va a vivir ahí.
—Sé que no tiene dinero para alquilar quedarse con un hotel, pero, si es un asesino en serie o alguien que tiene dobles intenciones conmigo—le susurro Ever a Atenea, quién le estaba apretando el cachete con sus manos a este chico de una forma graciosa.
—Pues niña, me haré responsable de él además si te quiso ayudar con tu teléfono ¿Realmente no entiendo qué tiene de malo?
Ever supuso que no sería una mala idea porque además sería un ingreso extra para sus padres, así también lo podía tener vigilado si tenía malas intenciones.
—Vale, vale. Tu ganas nada más porque eres mi mejor amiga.
Al día siguiente, Leonardo estaba recogiendo a su hermano para irse directo a la empresa lo más rápido posible, por todas las juntas de trabajo que tenían pendientes.
—Necesito ir a la tienda principal porque ayer descubrí algo raro en las cámaras de seguridad—le dijo este CEO lleno de seguridad porque quería descubrir donde faltaba una parte de las ganancias.
Incluso le envió un mensaje a la gerente que estaba ahí para saber si sabía algo, no obstante, aun ni siquiera había visto el mensaje, algo que ponía de mal humor a este hombre porque siempre le gustaban las cosas rápidas.
Con el poco tráfico que había en la autopista llegaron justo a tiempo cuando estaba abriendo para encontrarse con una gran sorpresa que jamás pensó encontrar aquí.
—¿Por qué Ever tiene ese uniforme? Acaso no se supone debería estar en la recepción para la atención de los clientes porque sus ideas en la propuesta de perfumes han sido mejores que las mías—dijo Gael aún sentado en el carro con sus actitudes frías, a pesar de que estaba apretando sus puños.
—Si tienes razón, por eso voy a hablar con Stella para saber qué sucedió porque recuerda que ella es la encargada de recursos humanos—fue la corta respuesta de su hermano porque no sabía qué otra cosa responder cuando tenía sus palabras.
A pesar de las diferencias notables en su carácter, Gael se puso sus lentes de sol para bajarse del carro, esperando que su hermano hiciera entrar a razón a esa mujer porque ni siquiera entendía el motivo de sus acciones.
Lo único que estaban de acuerdo los dos eran que jamás iban a aceptar una injusticia de los empleados ni mucho menos frente a sus propias narices.
Cuando Gael estaba entrando a la tienda, se fijó que Ever se había movido para limpiar los muebles recibiendo las estrictas órdenes de la gerente, sin darse cuenta de su llegada.
—Tienes que darte prisa porque otra vez tienes que volver a limpiar mi oficina antes del mediodía, para luego ocuparse de limpiar los vidrios porque con tu ayuda vamos a tener las mejores ventas del mes—luego de esas palabras, tiró un poco de su café en el piso a propósito para que Ever la limpiara enseguida.
No obstante, en el momento cuando se volteo está mujer vio que Gael estaba con los brazos cruzados junto a su actitud molesta y fría.
—Si le vuelves a hablar de está manera, tengo el poder en mis manos para despedirse porque puedes tratar a los empleados, pero, ni siquiera te molestas en responder los mensajes. Tampoco te estoy pidiendo una explicación porque lo importante es resolver el problema.
Por su lado, Ever no necesitaba a nadie que la defendiera porque ella misma se podía encargar de sus propios asuntos.
—Esta bien, como quieras—luego de las palabras de esa gerente, el resto de las chicas estaba observando lo que estaba sucediendo, pero, ellas se iban a poner de parte de la gerente porque no iban a permitir que Ever estuviera un día aquí en la tienda.
Poco después, Ever termino de hacer sus ocupaciones, limpiandose un poco sus manos encima de su uniforme amarillo, observando desde la estandería de los perfumes como venían los clientes incluso los divesos olores hacían que el ambiente estuviera más animado, sin importarle los malos tratos de la gerente.
Como si fuera una cenicienta moderna viviendo el sueño de que algun día su principe soñado viniera a rescatarlo.
—¡Me estás queriendo decir que ella es la culpable! Porque como me estás diciendo es la única empleada que tienes para que se ocupe del dinero.
Esas habían sido las palabras de Gael, totalmente molesto porque era inaceptable que no iba a permitir aquí en la tienda.
—Por eso, no te respondí los mensajes porque quería terminar de reunir las pruebas en su contra porque ahora que va a ir presa, deberías mandarme algún pasante de la empresa para trabajar aquí—le dijo esta chica, intentando acercarse a Gael, sin embargo, este hombre lo rechazó en su cara.
—No entiendo porque debería venir otra persona, cuando quiero que Ever se quede con ese puesto, pero, si dices una palabra de esto a alguien estás despedida—luego de eso, este hombre llamó a la policía para salir de la tienda.
Nunca le molestaba si los demás le decían si era una persona completamente fría sin sentimientos, no obstante, a lo lejos veía como se acercaban los carros de la policía para llevarse a la culpable.
De todas maneras, mientras llamaba a su hermano para irse de aquí, lejos de ahí por primera vez vio a Ever un poco contenta, reconociendo la primera vez que se conocieron.
Después de dos horas, Gael estaba a punto de entrar en la cita importante que tenía con el psiquiátrica que lo atendía desde hace mucho tiempo, manteniendo este secreto oculto de los demás. Como siempre, recorro el pasillo donde estaba su oficina, preguntando si alguna vez iba a ver una cura para su enfermedad. Una vez que entró, vio que el doctor estaba revisando su expediente para darle una pequeña noticia, después de que este hombre se sentara al frente de él. —Lamento decirte que debes salir del país para dirigirse a Estados Unidos porque hay unos métodos nuevos que son experimentales para ti ¿Qué te parece? Porque la última decisión la puedes tomar tú—fueron sus palabras claras, sin embargo, Gael no podía aceptar alejarse otra vez de la empresa cuando existía el gran riesgo de que volviera a recaer en su enfermedad. —Lo siento mucho, pero, deberías saber más que nadie lo que ocurrió apenas llegue al país. También otras compañias aquí mismo han estado en la quiebra de form
De los nervios que tenía esta chica, ni siquiera se fijó en lo que debía hacer hasta que se encontró en el pasillo con Stella. —¡Qué estúpida eres! Muévete para el evento porque tenemos mucho trabajo que hacer—apenas Ever escucho eso, Stella la agarró con fuerza en sus manos para llevarla allá porque quería que los demás vieran su fracaso en primera fila. Esta chica se contuvo lo más que pudo porque si decía alguna palabra de lo que había ocurrido antes, todos aquí le iban a hacer la vida imposible. Cuando llegaron detrás del escenario, lo primero que hizo Stella fue soltarla para darle una fuerte cachetada para demostrarle una vez que era una simple empleada que estaba aquí por lastima. —Recuerda tu lugar porque si te vuelves acercar otra vez a Gael, las consecuencias van a peores que esto—mientras que Ever estaba en el suelo, siendo la burla total del resto de los empleados—esto es una lección para cualquiera de ustedes para recuerden su lugar tanto en la empresa como en la vida
Cuando Gael, estaba sentado en su escritorio, por casualidad la vida le estaba pidiendo el reporte de ventas y pérdidas en la tienda donde estaba trabajando Ever. —¿Estás segura de las cifras de estos informes?—enseguida Stella con su cabello recogido, volvió a comprobar que tenía los papeles en su mano, notando que las facturas junto con las gráficas estaban en orden. —Si, todo está correcto. Este CEO estaba sorprendido porque desde que Ever había llegado a esa tienda, estaban pasando cosas extrañas que jamás había visto. A pesar de que había el expediente de esta chica, aún era un misterio grande para su corazón, incluso llevó a pensar que había sido la misma mujer que lo había besado. —Cancela las reuniones que tengo por la tarde. Voy a hacer una visita inesperada—dijo Gael decidido, manteniendo el misterio de sus palabra para sí mismo para mantener sus ojos al frente de la computadora. Está vez, Stella evitó arrugar los papeles por la molestia que estaba sintiendo porque n
Una semana después…Igual que la primera vez que Ever empezó a trabajar aquí, estaba emocionada por dentro porque creía que todo seguía siendo un sueño que nunca iba a terminar. Con el apoyo de sus padres y sus dos mejores amigos, nada le podía faltar excepto ese nombre que estaba en su mente. —¿Oye, te sucede algo? Fue cuando ella, volvió a aterrizar en la realidad porque se había dormido en el hombro del Travis aquí en medio del bus, enseguida se volvió a acomodar evitando por completo la incomodidad que estaba surgiendo entre ellos. —Nada, espero que sea un día normal en el trabajo—quizás para este chico las palabras de Ever no lo estaban convenciendo mucho, sobre todo en la forma en que estaba actuando. Ever respiro un poco y tomó un poco de agua para tranquilizarse hasta que llegaron a la parada de su trabajo. De todas maneras, ella estaba manteniendo su distancia con Travis porque lo menos que quería era tener problemas ahora. A pesar de que estaba en el trabajo que siemp
En la noche, Ever se había reunido con su mejor amiga en el mismo lugar de siempre porque necesitaban desahogarse con ella con lo que había ocurrido en la mañana. Quería desahogar todas sus penas en alcohol y más alcohol porque sus ilusiones acerca del hombre que había admirado desde hace mucho tiempo, había sido tan ciega viendo una parte del disfraz que tenía Gael. Incluso su amiga Atenea apenas se enteró de esto, la había estado acompañado desde que hablaron por teléfono, ella había escapado corriendo de su oficina para consolarla desde temprano. —En serio, ni siquiera sabes todo lo que cree él, parece un idiota que nada más usa su poder para humillar a los demás, pero, no te preocupes, con todo esto se me quitaron las ganas de ir mañana a trabajar—le dijo Ever, un poco borracha con las mejillas sonrojadas a su amiga, quién se había quedado dormida luego de escucharla. Apenas Ever empezó a notar eso, intentó agarrar un poco su cabello porque no le gustaba nada de esto, sin em
Gael por dentro estaba contento porque había descubierto el secreto de su papá, encontrando una manera de chantajear a Ever incluso ahora que se había conocido a su mamá.Porque como siempre la intriga lo estaba matando por dentro. —¿Ever, quién es? ¿Es tu nuevo novio? Porque él último te rompió el corazón de la forma más descarada. Esta chica quería que la tierra la tragara porque estaba pasando la peor pena de su vida, sin embargo, ella noto que Gael igual mantenía su postura rígida mientras estaba escuchando las palabras de esa señora. —Por favor mamá, es mi jefe—le dijo Ever, clavando su mirada en ella cuando su madre tuvo el atrevimiento de acercarse más a ese hombre para conocerlo mejor. —No te preocupes hija, si estás saliendo con él, lo podemos invitar a almorzar—seguía hablando la mamá de Ever—¿Te quieres quedar a almorzar? Porque si eres de esos empresarios que siempre andan ocupados en el trabajo, te puedes ir por la puerta porque odio demasiado ese tipo de personas. A
Al día siguiente, Ever intentaba mantener la calma solamente a pocos minutos de llegar a la empresa, para ser la nueva secretaria de Gael como si tuviera otra opción porque antes hubiera sido un sueño para ella trabajar hasta que conoció como este hombre trataba a sus empleados. Descubriendo por dentro que ni siquiera daba segunda oportunidad a los demás, como si cometer errores fuera lo peor delante de los ojos. —¡Relájate, mantente tranquila!—se decía a ella misma, intentando mantener la calma cuando sus manos estaban sudando un poco, sin embargo, una vez que seguía caminando mantenía su mirada fija ignorando el resto de las demás personas. Más tarde, iba a hablar con ella para poner las cartas sobre la mesa porque Atenea debía ser la primera en enterarse de lo que estaba sucediendo, pero, debido a la conversación que había tenido con sus padres anoche, mínimo esperaba que las cosas salieran bien hoy en la empresa. —Buenas días ¿Hacia dónde crees que vas?—fue una pregunta direct
—¡Lo detesto! Enserio lo odio mucho como no tienen idea—fue el comentario que le hizo Ever para sus dos amigos Atenea y Travis, quiénes estaban a la hora del almuerzo. Los muchachos igual estaban concentrados, escuchando cada palabra que le estaba diciendo Ever. —Saben el otro día, me mandó ir desde el otro lado de la ciudad para buscar algunas cosas, pero, al final ese almacén estaba cerrado—terminó de decir ella, desahogando por completo la frustración que estaba sintiendo por dentro, intentando pensar que las cosas podían mejorar. Dentro de la mente de Travis, sintió por dentro que Ever necesitara un hombre que la protegiera y cuidara del abusivo de su jefe, no obstante, tenía clara una misión antes. Vengarse del asesino de sus padres, destruyendo por dentro la empresa de Gael para descubrir sus propias debilidades y grandes miedos porque todo eso lo iba a usar en su contra. —Amiga, estamos contigo. Con razón, no tiene novia porque es demasiado amargado—ese mal chiste de Atene