Capítulo 362
Ahora, por alguna razón, todo lo que parecía que hacía falta fue una simple inyección de lo que era esencialmente un epipen, para que mis ojos se abrieran de par en par y un grito de pura agonía me recorriera el cuerpo. Oh... Me estaban trasladando en camilla, vi las luces del techo pasar a toda velocidad a mi lado y al instante volví a entrecerrar los ojos.

Mis brazos y piernas comenzaron a moverse con la esperanza de que eso ayudara a que mi dolor disminuyera, pero fue inútil. Todo mi cuerpo se estaba apagando y cada extremidad se sentía como si estuviera envuelta en una llama que era imposible de apagar, sin importar cuánto lo intentara.

"¡Mierda!", escuché un susurro, y aún podía escuchar a esa perra aullando detrás de mí. Si fuera por mí, nuestras situaciones serían completamente al revés. "Voy a ponerlo bajo anestesia mientras intentamos combatir este sangrado. Será un milagro si él sobrevive a la noche". Mis oídos captaron la débil voz del hombre, y otro pinchazo agudo se apod
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