NICOLÁS
El alcohol no ayuda.
Ojalá lo hiciera.
Porque llevo dos copas de whisky y la maldita sensación de su cuerpo cerca del mío sigue quemándome la piel.
Me dejo caer contra el respaldo del sofá en la casa de mi hermano, soltando un suspiro pesado. No debería estar así.
No debería seguir pensando en ella.
Pero, joder… Camila Soler sigue metida en cada jodido rincón de mi cabeza.
Intento convencerme de que solo es el impacto de verla después de tantos años.
De q
CAMILANo.No quiero sentir esto.No quiero este temblor en mis manos, este nudo en la garganta, este torbellino en el pecho.No quiero recordar cómo era cuando Nicolás me miraba de esa forma.Porque si lo hago, estoy perdida.Me sumerjo en el trabajo con la desesperación de quien intenta mantenerse a flote en un océano embravecido.Desde que abrí los ojos esta mañana, me obligué a seguir una rutina tan estricta como mecánica.Me levanté temprano.Me preparé el café más cargado que pude.Me
NICOLÁSNo.No vine por ella.Vine porque no tenía opción. Porque el escándalo en Los Ángeles me cerró puertas, porque mi equipo de relaciones públicas me convenció de que desaparecer por un tiempo era lo mejor para mi carrera.Vine porque este es mi pueblo, aunque no se sienta como tal.Pero no vine por Camila.Al menos, eso es lo que me repito cada día desde que puse un pie aquí.Me repito que mi vida está en otro lugar. Que ya no soy el chico que soñaba con un futuro junto a ella.Pero cada vez que la veo, cada vez
CAMILANicolás Montenegro fue el amor de mi vida.Y también mi mayor error.No sé cuántas veces me repetí eso a lo largo de los años. No sé cuántas veces intenté convencerme de que lo había superado, de que su partida había sido lo mejor que podía haberme pasado.Pero ahora está aquí.Caminando por las mismas calles, respirando el mismo aire, mirándome con esos ojos que un día prometieron quererme siempre.Y mi pecho es un campo de batalla.Porque una parte de mí quiere ignorarlo. Quiere hacer como que nunca existió, como si su regreso no significara nada. Pero la
NICOLÁSCamila me odia.Eso es un hecho.Lo supe en el instante en que sus ojos se encontraron con los míos en ese maldito evento del pueblo. Lo vi en su mirada, lo sentí en la forma en que su cuerpo se tensó, como si estuviera preparándose para la batalla.Pero lo que más me jodió no fue su desprecio.Fue darme cuenta de que, a pesar de todos los años que pasaron, a pesar de todo lo que creí haber superado, todavía me importa.Todavía la miro y siento ese vacío en el pecho.Todavía la veo sonre&iac
CAMILANo importa cuánto lo intente, no consigo que Nicolás Montenegro desaparezca de mi vida.Lo veo en cada rincón del pueblo. En la panadería, en la plaza, en el mercado. Está en todas partes.Y lo peor de todo es que no es solo su presencia física la que me atormenta.Es su insistencia.Es la forma en que me busca con la mirada cuando coincidimos en algún sitio.Es la manera en que la gente murmura cuando nos ve cerca, como si esperaran un nuevo drama digno de telenovela.Es el simple hecho de saber que, en algún punto de este maldito pueblo, él sigue haciendo preguntas
NICOLÁSCamila cree que puede huir de mí.Cree que con rechazarme una vez será suficiente para que me dé por vencido.Pero si algo me ha enseñado la vida es que las cosas que realmente valen la pena no se abandonan a la primera barrera.Y Camila Soler siempre ha valido la pena.No importa cuántas veces me evite.No importa cuántas miradas llenas de hielo me lance.Sé que aún siente algo.Lo vi en su rostro cuando la enfrenté.Lo vi en la forma en que su pecho subía y bajaba
CAMILASi hay algo que odio en la vida, es sentir que alguien está husmeando en mis asuntos.Y si ese alguien es Nicolás Montenegro, entonces lo odio el doble.No sé cuántos días lleva en el pueblo, ni me interesa saberlo. Lo único que sé es que desde que volvió, mi paz se ha ido al carajo.Primero, su presencia inesperada. Luego, la incomodidad de coincidir en eventos del pueblo. Después, su maldita insistencia en mirarme como si estuviera esperando algo de mí.Y ahora… esto.Que ande preguntando por mí como si tuviera derecho a saber algo de mi
NICOLÁSCamila se marchó sin mirar atrás.Y yo me quedé ahí, de pie, sintiendo cómo el suelo se desmoronaba bajo mis pies.Las palabras que me soltó siguen resonando en mi cabeza, una y otra vez, como un eco maldito que no quiere desaparecer."Tuve que aprender a seguir sin ti.""Tuve que levantarme sola."¿Qué demonios significa eso?Yo recuerdo lo que pasó.