Capítulo 618
Diego, sentado en el coche, descansaba con los ojos cerrados. Zenón notó el silencio opresivo en el coche y preguntó: —Jefe López, ¿se rompió la conversación?

—No se rompió, simplemente no hay forma de hablar, esa mujer está loca.

Diego se llevó la mano a la frente: —Después de todos estos años, no ha cambiado en absoluto, incluso está peor que antes. Si hubiera sabido, no debería haber sido tan indulgente y la hubiera ayudado.

Hace diez años, casualmente pasó por un pueblo y vio a Alicia, que estaba sufriendo. Su familia seguía la típica mentalidad de priorizar a los varones sobre las mujeres.

Su hermano mayor fue a estudiar a otra ciudad, y la familia la presionaba para que abandonara la escuela y se casara con un soltero del mismo pueblo.

El dinero de la dote se destinó a pagar la educación de su hermano, y a pesar de sus protestas, recibió una golpiza de sus padres.

Diego no era alguien que tuviera compasión por todos, pero algo en su perfil le llamó la atención.

En ese momento, Al
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