Las manos de Maray se posaron suavemente en las mejillas de ese Alfa. Sintiendo sus cuerpos rozarse continuamente, mientras sus labios se encontraban unidos en un beso apasionado que no dejaba de intensificarse entre el sudor de ambos que se mezclaba, y el aroma de ese Alfa que llenaba la habitación. Reina Maray podía sentir el deseo latente de ese hombre lobo por tomarla… Por tomarla salvajemente y hacerla suya… Un ardiente y arrollador deseo sexual que no estaba muy lejos de lo que ella sentía y quería también. Quería disfrutar más del cuerpo de ese Alfa, ese que traía una extraña paz a su corazón en cada uno de sus encuentros íntimos, aunque terminaba un poco adolorida no podía negar que se sentía satisfecha, como si él fuera ese lugar en el mundo donde ella más encajaba. Una sonrisita maliciosa curvó los labios de esa hembra, cuando Alfa Rezef dejó de besarla, antes de que él continúe. Ella se le adelantó, posando sus manos en los hombros de ese fuerte macho… POF~ ¡LO EM
Alfa Rezef la agarró de las pantorrillas, levantando las piernas de Maray lo suficiente. Ella confundida se perdía en la mirada deseosa de ese Alfa, hasta que sintió de golpe la primer embestida, cuando él sin piedad la penetró. Reina Maray no pudo evitar soltar sus gemidos uno tras de otro, a la vez que él continuaba como si estuviera fuera de sí explorando a fondo su húmedo interior. Veía la expresión de ese Alfa, esa de excitación mientras los mechones oscuros de su cabellera negra caían en su rostro, húmedos ante el sudor de él. A Maray, ver a su mate así, le pareció una escena candente, él era realmente un digno Alfa bastante atractivo. Uno que… Era de ella. Suyo. Su destinado. Maray tensó su mandíbula, aferrando sus manos a las sábanas con fuerza, mientras sentía cómo una y otra vez su interior recibía a ese Alfa con gran anheló y desespero, ardiente de placer, permitiéndole entrar y salir a ese grande miembro masculino con facilidad, por el exceso de los fluido
Ante el brillo del sol matutino, Maray entrecerró sus ojos al salir de la mansión. La brisa fresca de la mañana mecia su larga cabellera de ese falso tono oscuro. Alfa Rezef se encontraba esperando por ella en el jardín frontal… Sin embargo, no estaba solo. De pie al lado de ese imponente hombre lobo, se encontraban, Beta Aiden y Tabitha. La sola presencia de esa hembra de Luna Plateada, causaba que la loba de Maray, enfureciera. Un caso similar sucedía con esa hembra prometida de Alfa Rezef. Entre más se acercaba Maray, Tabitha tensaba su expresión, y mostraba sus colmillos sin ser capaz de ocultar su odio hacia esa Reina de Cielo Esmeralda. « ¡M@ldita fácil! ¿Es que vive en celo todo el tiempo?, seducir a Rezef anoche en un pasillo y obligarlo a irse por una ventana es denigrante para mi Alfa… » , hablaba Tabitha con su loba, Thara. —¿Se puede saber a qué se debe esta "reunión" al aire libre, Alfa? —le preguntó Maray cuando se detuvo a poco más de un metro de dis
—Nosotros también tenemos que irnos —le habló Alfa Rezef a Maray, esta vez su tono de voz pacífico, él la tomó de la mano—, el viaje es largo y- —¡DILO! —forcejeó Maray, soltándose del agarre que ese Alfa ejercía en ella. —¿Decir, qué? —Pedirme como un "buen Rey cordial" que te ayude~ —sonrió ella altiva. Ese Alfa de Luna Plateada frunció el ceño. —¿Te estás burlando de mí? —arqueó él una ceja, inclinándose hacia su Luna temporal. —¿Tan orgulloso eres, Alfa?, pensé que querías mi amor~ —Ja~ noo~ si la orgullosa aquí eres tú, Luna~ Sé que estás tranquila sin cumplir las cláusulas porque sabes que tú eres mi mate y no existe una Maray que debas buscar, además de que… Probablemente buscas destruirme. —No soy ella, pero estando tan seguro de que lo soy, ¿Vas a confiar en mí, para ayudarte en un problema fronterizo?, "podría querer tu destrucción"~ —sonrió ella burlista. Alfa Rezef podía sentirse molesto por la actitud de esa hembra. Sin embargo… ¡Su corazón se emociona
Maray se concentró, con un susurro bajo, ella cerró los ojos y alzó una mano, evocando un hechizo. Un suave resplandor de un hermoso rojo escarlata iluminó su palma, una aura mágica envolvió el área, el viento comenzó a soplar a sus alrededores, soltando las hojas de los árboles, que caían y se arremolinaban en los alrededores. ¡Tabitha se quedó impactada! La presión en la atmósfera era palpable. Sintió una incomodidad en su pecho, que no era más que… ¡ENVIDIA! Entendía porqué un lobo ambicioso como Rezef estaba encantado con esa Reina Dayan de Cielo Esmeralda… La respuesta era simple… ¡ERA PODEROSA! Al menos, eso fue lo que dedujo y pensó Tabitha. Gracias a su hechizo de composición, esa poderosa Reina híbrida, detectó las energías perturbadas que habían alterado las trampas. La espesura del bosque los envolvía en un silencio inquietante, cuando Maray finalizó de reparar las trampas de esa zona. Alfa Rezef que había llegado, después de revisar la zona y al ver el b
—¿Bebés? —le preguntó Alfa Rezef a Maray, aún más reacio a dejarla ir. Él, la jaló con gran fuerza, sacando a esa hembra del círculo de sangre. —¡¿QUÉ HACES?! —gruñó Maray furiosa, empujándolo con gran fuerza. ¡PUM! Ese Alfa terminó retrocediendo al punto que su espalda pegó con fuerza en uno de los árboles cercanos, su mirada de sorpresa, viendo atónito a esa Reina, que estaba totalmente fuera de sí. Rápidamente, Rezef intentó mantener la cama. —Maray, ¿qué tienen los cachorros? Ella de pie frente a ese hombre lobo lo veía con molestia y altivez. Frunciendo el ceño, lo ignoró sin considerar necesario explicar. Primero… ¡NO TENÍA TIEMPO DE DARLE NINGUNA EXPLICACIÓN! Ella regresaba al círculo. Pero Alfa Rezef tampoco era alguien que aceptara ser ignorado y rechazado fácilmente. Tap~ La agarró él por la espalda rápidamente aprisionando a esa hembra entre sus fuerzas brazos. —¡Suéltame! —le exigió ella, furiosa al punto que su rostro lucía rojo de la ira.
"Aunque yo también te ame… Seré feliz si eres feliz, eso… Eso es suficiente" Pensó Beta Aiden, con ese dolor creciente en su interior. —¡LO SÉ! ¡MALDICIÓN! ¡SÉ QUE REZEF HIZO MUCHO POR TI…! PERO… NO PUEDO ESPERAR. Tras esas palabras, finalmente la loba de Tabitha emergió entre la espesura del bosque. Una grande y hermosa hembra Alfa, la loba más fuerte, inteligente y habilidosa de Luna Plateada se mostró, luciendo su pelaje tan oscuro como la misma noche. Thara, esa hermosa loba, encimó a Beta Aiden, que cayó sentado en el suelo, viéndola hacia arriba. « Finge ignorancia y vuelve a la mansión. Beta. » , le dijo Thara, dándole a entender a ese Beta que sin importar NADA, volvería hacia ese Alfa. —¡NO PUEDES IR! ¡TÚ- Antes de que ese Beta termine de hablar, Thara se alejó rápidamente, corriendo a gran velocidad, se perdió entre la penumbra boscosa. Beta suspiró con pesar, aún sentado en la tierra entre hojas secas y ramas rotas, posó sus manos en su cabeza, en un gesto de
"No. Debe ser un error… Un engaño, una impostora. No se parece a esa desgraciada e inútil mate del Alfa…" Pensó Tabitha, su cuerpo tembloroso, su corazón latiendo aceleradamente. Ante sus ojos veía la intensa escena que vivían esos Reyes Alfas. "Pero… Era hija de Ginne, y esa perra de Ginne… Era extremadamente fuerte. Rezef perdió varias veces ante ella" …… Mientras Tabitha estaba sumida en sus pensamientos. Las garras de Maray rozaron cortantes el cuello de ese Alfa que seguía viéndola fijamente, sin ni una pizca de temor. Un hilo de sangre apareció en el cuello de ese alto Alfa, pero él seguía inmóvil, con una expresión seria, no le quitaba la mirada de encima a su Luna temporal. —¿Crees que no sería capaz de matarte? —gruñó Maray— ¡Me encantaría hacerlo! "Aún si me gustas… Sentimientos tan estúpidos JAMÁS se van a interponer en mi venganza" Pensó esa Reina Alfa de Cielo Esmeralda. —No lo harás, al menos no por ahora. Porque no te serviría de nada destruir a tu aliado