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La incomodidad del viaje a la compra se desvaneció temporalmente cuando Belinda subió al coche de Edmond y se apoderó de su radio.Ella sintonizó una emisora de hip hop y se volvió, sonriendo a Edmond hasta que reaccionó y él movió el dial a una emisora de rock. —Hotel Lynnwood— de The Eagles sonaba por el altavoz y por el rabillo del ojo, Edmond pudo ver que Belinda estaba satisfecha.No se molestó en decirle que esa era una de sus canciones favoritas.Después de ayudar a Belinda a separar sus alimentos y meterlos en su casa, Edmond deambulo por la puerta su puerta de entrada mientras sujetaba a Anthony, impidiéndole que correteara por el apartamento.—Bueno… estaba pensando venir el domingo para cambiarte el alternador. ¿Te parece bien?— Preguntó Edmond.—Me parece perfecto,— sonrió Belinda. —En serio, Edmond. No puedo agradecerte lo suficiente que arregles mi camioneta.—La forma en que Belinda le estaba mirando… saber que él era responsable de la expresión de su cara… la atracción
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Mientras esperaban, Edmond rápidamente evaluó lo que llevaba y se preguntó si la camisa por fuera de sus pantalones grises era suficientes. Luego miró a Vicki. Ella llevaba un vestido rojo estilo halter que se adaptaba a sus curvas exquisitamente. Los stilettos de seda del mismo color hacían bonito contraste con su piel cremosa y acentuado sus atléticas piernas. Cada pelo rubio en su cabeza estaba en su lugar, como si se hubiera peinado cada mechón por separado. Y el pintalabios rojo que llevaba era perfecto.Sin embargo, parecía una vagabunda en comparación con Belinda Gardener.Cuando Jayden abrió la puerta y Edmond vio de reojo a Belinda de pie directamente al final del pasillo, las rodillas casi le fallaron al verla.El vestido negro sin tirantes que Belinda llevaba era una dicotomía entre descaro y virtud. La cinta de satén negro atada en un inocente lazo a la cintura en contraste con el tul sexy que asomaba de la parte inferior de la falda. Los lazos del corpiño resaltaban pecho
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A continuación, dirigió su atención a Ernest y tomó nota de la forma en que su amigo estaba tratando de hablar con Camille sobre el menú, pero Camille parecía sólo tener ojos para la pareja frente a ella. Estaba fascinada por cada palabra que Derek decía, dejando a Edmond desconcertado, mientras trataba de averiguar qué tenía ese hombre que le hacía tan genial.Para cuando llego la cena, las bebidas fluían libremente. No pasó mucho tiempo hasta que Edmond perdió en su decisión y se concentró en Belinda una vez más. Se las arregló para escuchar cuando Derek le habló de sus vacaciones en Barbados y de cómo se decidió por un Infiniti en lugar de un Mercedes Benz.—¿Crees que buscaras un coche nuevo ya que tu camioneta está dando tantos problemas?— preguntó Derek .—En realidad, no. Me la van a arreglar,— los ojos de Belinda miraron hacía Edmond rápidamente. Ella sonrió cuando vio que le estaba mirando.—No puedo creer que el mecánico te diera una batería defectuosa. Debo llamarle y decir
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Belinda levantó la cabeza y observó la forma en retirada de Edmond White cuando salió del restaurante. Las únicas dos personas que parecía darse cuenta de que ella lo observaba eran Vicki y Derek. Y cuando Belinda hizo un movimiento para levantarse de su asiento, también lo hizo Vicki.—¿Me dejas… un minuto?— Preguntó Belinda levantando un dedo para indicar visualmente su petición.—¿No crees que ya has hecho suficiente?— Vicki entrecerró los ojos mientras miraba a Belinda.Belinda apenas podía ocultar el suspiro de irritación que dio antes de caminar rápidamente hacia el exterior detrás de Edmond. Lo encontró rápidamente en el lateral del edificio.—Edmond, deja que me explique—, suplicó.La única respuesta de Edmond fue mirarla antes de volverse y dejarla donde estaba.—Edmond,— Belinda corrió para ponerse al su altura. —Háblame. Vamos, — le tiró de la manga.El forcejeó hasta que su brazo quedó libre, se negaba a mirarla.Y de pronto él había vuelto. Ese hombre al que Belinda había
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Sin embargo, eso no impidió que se quedara pensando en lo que Derek había dicho acerca de Edmond. ¿Era más que un ego magullado lo que estaba alimentando el furor de Edmond?Su reacción había dejado a Belinda descolocada. Mientras que estaba claro que Ariana había sido horrible y muy poco oportuna, no estaba de acuerdo en que ella misma hubiese hecho nada para merecer la ira de Edmond. Le había ayudado. ¿Por qué era tan malo?Y entonces las duras palabras de Vicki al respecto de que Belinda se involucrara, una cosa era que esa alma en pena metiera la nariz donde no le correspondía, ¿pero por qué lo tenía que aguantar Edmond?—De acuerdo, la hizo callar,— dijo Belinda en voz alta en su salón vacío. Pero no había sido suficiente. Ella quería más que tenerle de su lado.Quería algo que le aseguraba que ella significaba más para él que Vicki.Eso es. Ya lo había dicho, incluso aunque no fuera en voz alta.Belinda se acercó a su teléfono y se quedó mirando el atronador cero rojo que indica
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Estaba parada frente a su horno y lloró por lo rápido que su amistad con Edmond se estaba convirtiendo en algo inexistente. Todo porque ella estaba tratando de ayudarle y de demostrarle que la vida no en contra suya. ¡Qué ironía!Una llamada en la puerta interrumpió su momento de desesperación y Belinda rápidamente secó sus lágrimas antes de abrir la puerta.—Anthony olvidó su tartera,— dijo Edmond frente a ella.No queriendo que él viera que había estado llorando, Belinda mantuvo con los ojos bajos, mientras asintió y se retiró a la sala de estar, donde encontró la tartera de Superman de Anthony en el sofá.—Aquí tienes,— dijo suavemente mientras le ofrecía el artículo a Edmond.Él dudó al aceptarla y Belinda le miró para verle observándola con curiosidad. Pero cuando los ojos verdes se encontraron con los marrones, los muros que había creado Edmond volvieron a alzarse.—Anthony está en el coche así que… te veo mañana.—Belinda antes de cerrar la puerta tras la figura que se marchaba
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El alivio llenó de energía a Belinda y la puso en acción se dispuso a coger a Anthony para sacarle de la bañera.—Ten cuidado. Está mojado,— dijo Vicki desde la puerta del baño. Había ido a ver si Belinda tenía más éxito con Anthony que ella.¿Mojado?Belinda miró la parte delantera del pijama con estampado de motos de Anthony y se dio cuenta de que estaba ligeramente más oscuro a la altura de la entrepierna.—¿Le has hecho sentarse en la bañera por qué tuvo un accidente?— Belinda se giró y miró a Vicki sin poder creerlo.—Oye, ya es muy mayor para hacerse pis encima. Quizás si se sienta ahí un rato se dará cuenta de como llegar a tiempo al baño la próxima vez,— dijo Vicki con aire de desprecio.Si no salgo de aquí, voy a pegarle una paliza a esta zorra hasta dejarla en coma.—¿Dónde está su ropa?— preguntó Belinda mientras inhalaba y exhalaba por la nariz. Sabía que mientras no sacara a Anthony de casa de Vicki, Vicki estaba en control y podía cancelar el ‘rescate’ en cualquier momen
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—Edmond, es tarde. Creo que deberíamos dar por finalizada la noche y recoger a Anthony por la mañana,— dijo Vicki mientras sus dedos se movían lánguidamente de arriba abajo por el brazo de Edmond.Interiormente, Edmond gruñó por la petición hábilmente escondida de Vicki para pasar la noche con él.—No. Le dije que le iba a recoger esta noche, y eso es lo que tengo que hacer. Aun no esta acostumbrado a dormir sin mi,— explicó Edmond.A decir verdad, Edmond no estaba de humor para estar con nadie. Lo que había sucedido en la cena le había dejado mutilado una vez más y con una deuda de capital.No sólo Vicki y Belinda se habían enzarzado en una especie de… ni siquiera sabía cómo llamarlo, pero era como si trataran de regañarlo a través de la otra persona, y decirle lo que debía hacer con los fondos que recientemente había recibido para Anthony. Justamente había hecho la misma cosa que Belinda había sugerido, iba a mudarse a una casa más grande, y lo hacía porque sabía que tenía que hacer
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No es que no quisiera seguir adelante con su promesa. En realidad, había estado esperando a hacerlo porque era lo único que sabía que podía hacer para Belinda que no podía hacer por sí misma. Se había puesto tan contenta cuando se ofreció a sustituir su alternador y le miró, asombrada y agradecida.Pero Edmond sabía que necesitaba tiempo para superar el dolor de lo que había ocurrido y no iba a decirle nada de lo que se pudiera arrepentir.No es que pensase que Belinda pudiese ser malintencionada, pero realmente le tenía atado bien corto, él tenía que iniciar su nuevo turno al día siguiente y ella podía llamar en cualquier momento y decir que no quería a cuidar de Anthony. Sobre todo por la forma en Vicki había hablado al respecto, llamando a la bondad de Belinda un conflicto de intereses.Ese era otro de los rasgos de Vicki que se habían evadido la memoria de Edmond: sus celos. Bueno, la cuestión es que no había ninguna razón por la que estar celosa de Belinda. Ella salía con los Der
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—Tengo que ir al baño.— La voz de Anthony se escuchó desde la ventanilla bajada del asiento trasero y catapultó a Edmond de vuelta al presente y lejos de su oscuro pasado.—Está bien. Sólo un minuto. Ya casi he terminado,— dijo Edmond mientras contemplaba la conexión de arranque de la camioneta y la batería que acababa de volver a colocar. Después de recolocar los cables entre las dos partes, y con la ayuda de un trozo de cable eléctrico, la camioneta de Belinda cobró vida. Edmond estaba tan satisfecho de sí mismo que se incorporó y miró que todo funcionaba como debía.—Tengo que ir al baño. Ahora.— Anthony dijo de nuevo.Edmond desconectó temporalmente la batería para apagar el motor, antes de reemplazar los cables y cerrar el capot de la camioneta de Belinda. Casualmente miró hacia su puerta, preguntándose cual sería su reacción cuando descubriesede que había arreglado su camioneta sin estar ella presente. ¿Estaría tan agradecida como lo había estado inicialmente cuando se había ofr
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