Capítulo383
Después de que Mariano salió apresuradamente de la mansión, Alejandro mostró una pizca de sarcasmo en sus ojos. ¿Acaso no había buscado evidencias? Lamentablemente, las evidencias ya habían desaparecido el día del incidente.

Al día siguiente, justo cuando Mariano, que había pasado toda la noche buscando pruebas, se acostó en la cama, recibió una llamada de Simona. Pensó en cómo explicar la situación actual, pero accidentalmente tocó el teléfono y respondió.

—¡Restrepo! ¿Dónde está la explicación? ¡Anoche estabas desaparecido como si nada! ¿Es tan difícil dar una explicación?— Simona gritó por teléfono. Mariano se rascó la cabeza y se sentó, con la mirada cansada.

—Cálmate y escucha mi explicación— dijo Mariano con voz ronca al escuchar la irritación de Simona.

Al oír la voz áspera de Mariano, Simona se calmó un poco.

—Adelante, ¿qué pasó?— preguntó.

Mariano respiró profundamente.

—Simona, debo disculparme contigo. La fábrica no es mía.

—¿Qué?— exclamó Simona. — ¿Cómo que no es tuya
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