Capítulo480
Leona fue interrogada por la policía durante toda la noche y ya ha pasado un día completo. Esas veinticuatro horas fueron una tortura para la joven mimada. A pesar de que en la sala de interrogatorios le proporcionaron comida y bebida, no le permitieron dormir ni descansar, lo que la dejó con ojeras bastante marcadas y el rostro demacrado.

Un potente foco de luz blanca brillaba sobre su cabeza, secando su cabello, por el que había gastado una fortuna en cuidados capilares. Era una tortura.

—No lo hice. No envié a Rosalía como espía comercial. No tengo nada que ver con esto. Clara me tendió una trampa. Estoy siendo injustamente acusada—dijo Leona, con voz débil y cansada, pero no dejó de defenderse.

En ese momento, la puerta de la sala de interrogatorios se abrió. Un hombre bien vestido, con un maletín negro en la mano, apariencia impecable y una mirada de confianza y serenidad, entró.

—Oficiales, soy el abogado de la señorita Leona, mi nombre es Hugo—se presentó.

Hugo. Los ojos apagado
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