—¿Tío, cómo puedes cambiar tan rápido? —Marcos quedó sorprendido y miró a Anselmo con incredulidad. Hace un momento, Anselmo había defendido su posición con firmeza ante los ancianos de la familia Castro, y Marcos pensó que estaba completamente de su lado. Pero ahora, en un abrir y cerrar de ojos, Anselmo parecía haberse vuelto en su contra. Este tío realmente no era de fiar.
—Qué sinvergüenza —murmuraron en voz baja algunos de los ancianos de la familia Castro, criticando a Anselmo por su falta