Capítulo 216
Me desperté con el sabor de la sangre en la boca y el dolor punzante de algo afilado que me pinchaba en el trasero.

"Agh...", siseé de dolor.

Me puse de lado, lo cual no era mejor, y tanteé a ciegas en busca del culpable. Mis dedos se congelaron cuando vi la sustancia arenosa que cubría el suelo.

Era suciedad, desaliñada y húmeda al acumularse bajo mis uñas. Me dolían todos los músculos del cuerpo como si hubiera corrido un maratón. Intenté superar ese dolor, estirando mis sentidos hasta que mis ojos decidieron cooperar.

El frío me rozaba la piel desnuda, rozando lugares que deberían estar cubiertos por la ropa pero que definitivamente no lo estaban. Si tuviera que adivinar, habría supuesto que estaba en el exterior, pero eso no era posible.

Aparte de los pesados jadeos de mi respiración, no había nada más que silencio.

Si estuviera en el exterior, debería haber oído el canto de los grillos y el crujido de las hojas bajo los pies de los habitantes más pequeños del bosque. N
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