Narra Alondra FerreyraAhora sí, mis días en Madrid, empezarían a tener más luz que oscuridad. Ese día me divertí como loca con mi güero, pero cuando nos alcanzó la lluvia y nos empapamos de pies a cabeza, entramos empapados al piso y de inmediato David, me cedió el baño, para que me bañara y no me fuera a enfermar. Era lo mejor, que podía hacerse, que nos sacáramos toda el agua, que teníamos en el cuerpo, la lluvia nos había sorprendido, yo no pensé en ningún momento que fuera a llover.–Alondra, mi amor, el baño es todo tuyo, preciosa – Me dijo mi güero – Yo mientras, pondré a cocer una infusión, no nos vayamos a enfermar, por la mojada que nos hemos dado.–Gracias mi amor, no me tardaré en bañarme, para que puedas hacerlo tú. Te amo.–También yo, te amo, Alondra.Me metí a bañar, lo más rápido que pude y después de eso, ya que estuve bañada, seca y vestida, salí del baño, para que mi güero, se pudiera meter a bañar. Él me regaló un apasionado beso, que movió todo en mí y después me
Leer más